lunes, 17 de noviembre de 2014

MEMORIA DE UN LUCHADOR



"Mi vida es la vida de un combatiente, de un revolucionario, de un comunista que siempre ha cumplido con su deber, teniendo la suerte de haber participado en sucesos que tuvieron una trascendental importancia para los destinos de la humanidad entera". Así se presenta Enrique Líster en su libro Memorias de un luchador, de 1977, en el que recuerda episodios como el que tiene lugar este mes de julio de 1938, cuando al mando del 5º Cuerpo de Ejército cruza el río Ebro en una de las últimas hazañas del bando republicano.

Enrique Líster Forján nace el 21 de abril de 1907 en una aldea gallega, Ameneiro, en la provincia de La Coruña. Es el tercer hijo de siete, en el seno de una familia muy humilde, de madre campesina y padre obrero. Siendo todavía un niño emigran a Cuba, donde trabaja en varias tiendas de comestibles, en fábricas de envases, en matanzas, como cantero... y a los 14 años ingresa en la Escuela Nocturna del Centro Gallego en la Habana. En 1924, todavía en Cuba, es nombrado delegado del sindicato de canteros del centro asturiano. Según sus palabras, "ése fue mi bautismo de fuego en la lucha sindical".

En 1927 ingresa en el Partido Comunista de Cuba, y un año más tarde, en el de España; regresa a Galicia a trabajar como cantero y a organizar el Partido y Sindicato de Oficios Varios de Teo-Amés. Desde su llegada a España y hasta que se marcha a la URSS en 1932 pasa la mayor parte del tiempo en prisión, en las cárceles de Padrón, Santiago y La Coruña.

En Moscú, hasta el 35, trabaja como barrendero en las obras del ferrocarril metropolitano, estudia en la Escuela Leninista, participa en un congreso de la Internacional Comunista e ingresa en la academia militar Frunze. Cuando vuelve a España, trabaja como obrero de la construcción, participa en la mayoría de los conflictos sociales y se encarga de dirigir la propaganda comunista en cuarteles y centros militares a través de la publicación Soldado rojo.

Cuando estalla la Guerra Civil, Líster es instructor de las MAOC (Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas) y desde el primer día, se incorpora a las filas de las Milicias Populares, donde participa en los primeros combates contra los sublevados. El 19 de julio del 36 participa en asalto al cuartel de la Montaña en Madrid: «Las fuerzas fascistas eran muy superiores a las antifascistas, pues los mandos reaccionarios, al mismo tempo que habían dado permiso a los leales del régimen republicano, introdujeron en el cuartel al general Fanjul y a varias docenas de oficiales de reserva y de otras guarniciones a quienes la sublevación había cogido en Madrid, a unos 830 falangistas, requetés y otros reaccionarios, que fueron vestidos de soldados, y algunos guardias civiles: en total, unos 3500 hombres. Todo esto fue lo que se sublevó en el cuartel de la Montaña y lo que en 24 horas fue aplastado por las Milicias Populares, las fuerzas de orden público los y militares leales", relata Líster en Nuestra Guerra.

Cuatro días más tarde, el 23 de julio, Líster se traslada al cuartel en el que estaba el regimiento de Infantería de Wad-Ras n°1 para preparar un plan de acción. Pide que envíen a un dirigente conocido para que calme las tensiones -finalmente acudió Dolores Ibárruri- y mientras, consigue que algunos de los soldados se incorporen voluntariamente a la causa republicana. Su plan consiste formar una columna mixta para marchar a Guadarrama. Enrique Líster cuenta en Nuestra Guerra cómo se presentó en la sala donde estaban los partidarios de la sublevación, les explica la situación y les invita a que se definan. Una parte de ellos "aceptaron" unirse a la causa y los restantes fueron detenidos. En aquellos momentos llegaron al cuartel unos 100 hombres a los que armaron y se pusieron a idear el plan para formar la columna mixta de soldados y paisanos para marcharse a la sierra madrileña.

Líster fue designado responsable político de la columna y en la misma tarde del día 23 llegaban a Guadarrama: "Al llegar al atardecer del día 23, la camarada Dolores, el capitán Benito y yo nos presentamos al jefe del sector, coronel Morales Carrasco. Le informamos de las fuerzas que llevábamos y recabamos las órdenes pertinentes. Bastante despectivamente nos dijo que nos alojásemos a la fuerza en el pueblo hasta el día siguiente en el que se dispondría de nosotros. La camarada Dolores se indignó contra esa orden y el capitán Benito y yo le replicamos al coronel que militarmente esa orden era absurda, pues lo correcto era mover la fuerza de noche para sustraerla al fuego enemigo y poder atacar a éste al amanecer". Líster permanecerá en Guadarrama en el frente durante algún tiempo y llegará a ser ascendido a comandante por méritos de guerra.

Cuando se constituye el Quinto Regimiento, Líster se convierte en uno de sus principales organizadores, y es nombrado comandante jefe de la unidad a finales de septiembre de 1936. Todos sus recuerdos del Quinto Regimiento son halagos tanto a la organización como a los milicianos y al resto de personas que participaron en él. Desde ese momento, y hasta su desaparición en enero de 1937, el Quinto Regimiento enviará al frene a 70.000 hombres: comunistas, socialistas, republicanos, campesinos, obreros,empleados... "El Quinto Regimiento puso en marcha la organización de guerrilleros y todos los servicios de tipo militar en escala de ejército, (...) organizaba hospitales, buscaba medicinas, confeccionaba uniformes, calzado, fabricaba armas, municiones, establecía casas de reposo para los milicianos, abría guarderias y orfanatos...".

Líster desarrolla en el Quinto Regimiento una intensa labor militar e ideológica, inicia las Milicias de la Cultura, participa en muchos actos propagandísticos y culturales, y hace que en todos los servicios funcionen clases para analfabetos. "Las puertas del Quinto Regimiento estuvieron siempre abiertas de par en par para todos los antifascistas. A él pertenecieron escritores, artistas, poetas, periodistas. (...) Por aquellos días me di plenamente cuenta de la inmensa fuerza de la poesía para despertar en el hombre todo lo que hay de mejor en él". En Milicia Popular, el periódico de la brigada, escribió multitud de órdenes y consignas.

El 6 de noviembre comienza la defensa de Madrid, la leyenda del No pasarán. Líster es el encargado de defender la capital en primera línea con sus hombres desde Usera. Es el momento en el que el Gobierno se traslada para Valencia pensando que Madrid ya no tiene solución. Pero la ciudad resiste. Más tarde se le encarga contraatacar y su conquista del Cerro de Los Ángeles (en Getafe), por pequeña que fuera, es una de las primeras victorias de las tropas republicanas.

Líster es uno de los mayores partidarios de la militarización del Quinto Recimiento -junto a Modesto y Carlos Contreras- y que éste pase a integrar el nuevo Ejército Popular de la República. Su encendida intervención en un discurso el 27 de enero de 1937, en un acto que tuvo lugar en el cine Goya de Madrid, puso punto y final de modo oficial al Quinto Regimiento.

Enrique Líster es nombrado más tarde jefe de la 1ª Brigada Mixta y, posteriormente, de la 11ª División. Al frente de ésta se halla presente en todas las grandes batallas de la contienda, comenzando por el Jarama, Guadalajara o Brunete. Sus tropas siempre irán destinadas a primera línea de fuego, responsables de ejecutar las misiones más arriesgadas y complicadas, junto a las brigadas de el Campesino. Asimismo, por orden del Gobierno de Negrín, participa en el desmantelamiento de las colectivizaciones agrarias en Aragón, utilizando métodos, para muchos, demasiado expeditivos.

A finales del 37 se le encomienda la tarea, al frente de la 11ª División, de cercar Teruel. "El día 7 de diciembre, Rojo me llamó a su Estado Mayor y me comunicó que existía la decisión de llevar a cabo una ofensiva sobre Teruel; que dentro de tres o cuatro días ya me explicaría la cuestión con más detalles, pero que ya debía mover mis fuerzas hacia la región de Orrios-Alfambra-Escorihuela. Me dijo que con las divisiones 11ª y 25ª se formaría el 22° Cuerpo de Ejército, bajo el mando del teniente coronel Ibarrola".

Después de algunas desavenencias con Ibarrola sobre el plan de ataque a Teruel, en la medianoche del 14 al 15 de diciembre del 37 se pusieron en marcha, consiguieron rebasar San Blas y Concud, pero, según el propio Líster, en Teruel, "se cometieron errores como no destinar a la ofensiva más fuerzas o no hacer una distribución correcta de las fuerzas empleadas".

La Batalla del Ebro es, según Líster, uno de sus trabajos más intensos. Los meses anteriores al 25 de julio se dedicó exclusivamente a organizar un sistema de defensa del frente, a preparar a cada hombre, a recoger datos sobre sus enemigos y sus terrenos: "El profundo espíritu de solidaridad hacia los combatientes de Levante y el ardiente deseo de ir en su ayuda había sido creado en cientos de reuniones, conversaciones, mítines, periódicos...".

Sin embargo, la primera parte de la operación fracasó, según como explica Líster, porque "tal y como fue llevada a cabo esta operación no tenía ni pies ni cabeza. Del Barrio lanzó sus fuerzas de frente, contra unas posiciones magníficamente fortificadas y defendidas por un enemigo alerta, mientras hubiese podido operar al norte para coger de revés la defensa enemiga". A finales de julio, Líster quedó al mando del 5º Cuerpo de Ejército del Ebro, que sería el encargado de cruzar el río en el sector más importante, el central, con un ataque directo hacia Gandesa. Su objetivo ahora era un golpe en el frente catalán, obligar al enemigo a interrumpir su ofensiva en Valencia atrayéndole a Cataluña.

No relataremos aquí las acciones de la Batalla pero sí el modo de pensar de Líster sobre ésta años más tarde: "La operación ofensiva en el Ebro y la resistencia de más de tres meses y medio en la cabeza de puente nos permitieron tomar la iniciativa en nuestras manos y mantenerla desde que comenzaron las operaciones hasta que se dieron por terminadas. La ofensiva republicana en el Ebro mejoró grandemente la situación política y militar de la República y pudo haber sido sido un punto de partida para cambiar la marcha de la Guerra a nuestro favor, esto no sucedió así no es por culpa de la batalla ni de los que en el participamos". Antonio Machado le escribe un soneto a Líster, siendo jefe de los ejércitos del Ebro, en el que concluye diciendo: "Si mi pluma valiera tu pistola / de capitán, contentó moriría".

En los últimos compases de la Guera Civil, Líster es enviado a Cataluña; de su tiempo de batallas en esta zona cabe destacar estas palabras: "El pueblo catalán fue no sólo uno de los que con mayor decisión se enfrentaron a la sublevación en julio del 36, sino que fue asimismo uno de los que más dieron para la Guerra y de los que con mayor entusiasmo trabajaron para ganarla".

Ascendido a coronel por sus méritos de Guerra, para muchos combatiente republicanos fue uno de los jefes procedentes de milicias con más personalidad y que gozó de más prestigio y popularidad; en cambio, para otros, sus métodos eran excesivamente feroces. Durante toda la Guerra Civil mantuvo una competencia directa con Juan Modesto, otro comunista junto al que alcanzó la cúpula del Ejército repúblicano. Ambos eran hombres de confianza del jefe de Estado Mayor, el general Vicente Rojo y pasaron de ser simples milicianos a ser los dos hombres que dirigieron a más de 100.000 combantientes en la Batalla del Ebro.

Al finalizar la campaña de Cataluña vuelve a Madrid y de allí regresa a la URSS. En Moscú prosigue sus estudios militares y participa en la Segunda Guerra Mundial luchando en los campos de batalla con el grado de general soviético. En 1945 se marcha a Francia y allí participa en guerrillas y otras labores de su partido hasta que en 1951, perseguido por el Gobierno francés, huye a Praga.

Antiguo miembro del Partido Comuinsta de España, en 1970 es expulsado por sus diferencias con el sector carrillista. "Hasta 1970 fui miembro de la dirección del PCE y estos últimos años, del Partido Comunista Obrero Español, creado en 1973 para defender y aplicar, al servicio del pueblo español, los principios comunistas traicionados por el carrillismo", asegura en sus Memorias de un luchador. Después de la muerte de Franco vuelve a España, a Madrid, asume la jefatura del Partido Comunista Obrero Español y, en 1986, tras la salida de Santiago Carrillo, se reintegra en el Partido Comunista de España. Para los comunistas del sector menos carrillista, Enrique Líster fue el prototipo del revolucionario a la antigua usanza: disciplinado, rebelde, enérgico, y a la vez, noble y fiel.

Líster escribió en sus memorias, refiriéndose a la Guerra Civil española: "El heroísmo popular no se crea porque sí, sin ninguna causa objetiva que lo justifique; por el contrario, nace del convencimiento que tiene el pueblo de que la causa que defiende es justa, de que la guerra que se ve obligado a hacer es una guerra justa, liberadora, revolucionaria". Enrique Líster murió el 8 de diciembre de 1995 en Madrid.


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