lunes, 10 de noviembre de 2014

CANCIONES EN TIEMPO DE GUERRA IV


VIVA LA FAI Y LA CNT


Viva la FAI y la CNT
luchemos hermanos
contra los tiranos
y los requetés
Rojo pendón,
negro color,
luchemos hermanos
aunque en la batalla
debamos morir.

En los tiempos de Rivera
y Torquemada,
los fascistas nos querían matar,
aliados con naciones extranjeras
como Italia, Alemania y Portugal.
Empezaremos con el trono
y acabaremos con el clero
que es el animal mas fiero
al servicio del poder.

Viva la FAI y la CNT
luchemos hermanos
contra los tiranos
y los requetés
Rojo pendón,
negro color,
luchemos hermanos
aunque en la batalla
debamos morir.

Si los frailes y curas
la paliza que van a llevar
huirían al coro gritando
libertad, libertad, libertad. 



EL NOVIO DE LA MUERTE


Nadie en el Tercio sabía
quién era aquel legionario
tan audaz y temerario
que en la Legión se alistó.

Nadie sabía su historia,
más la Legión suponía
que un gran dolor le mordía
como un lobo el corazón.

Cuanto más rudo era el fuego
y la pelea más fiera,
defendiendo su Bandera,
el legionario avanzó.
Y sin temer el empuje
del enemigo exaltado,
supo morir como un bravo
y la enseña rescató.

Y al regar con su sangre la tierra ardiente,
murmuró el legionario con voz doliente:
Soy un hombre a quien la suerte
hirió con zarpa de fiera.
Soy un novio de la muerte
que va a unirse en lazo fuerte
con tal leal compañera.

Cuando al fin le recogieron,
entre su pecho encontraron
una carta y un retrato
de una divina mujer.

Y aquella carta decía:
"...si Dios un día te llama,
para mí un puesto reclama,
que a buscarte pronto iré".

Y en el último beso que le enviaba,
su postrer despedida le consagraba.
Por ir a tu lado a verte,
mi más leal compañera,
me hice novio de la muerte,
la estreché con lazo fuerte
y su amor fue mi Bandera.


YO TENIA UN CAMARADA (HIMNO DE LA DIVISION AZUL)


Yo tenía un camarada.
!Nunca lo hallaré mejor!
Que en la gloriosa jornada
iba, firme la pisada,
al redoble del tambor
al redoble del tambor.

¡Una bala, compañero!
-¿Para quién de los dos es?
Era el dialogo postrero,
y bajo el plomo certero
cayó tendido a mis pies
cayó tendido a mis pies.

Hace un esfuerzo, y en vano,
quiere mi mano estrechar.
-¡Duerme en paz, querido hermano!
La Patria quiere mi mano
para volver a atacar
para volver a atacar.

¡Gloria! ¡Gloria!
¡Gloria y victoria!

Con el cuerpo con el alma,
con las armas en la mano,
por la Patria.

Nuestros cantos, que vuelan,
el viento los lleva por ahí,
que en España, que en España,
empieza a amanecer.


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