domingo, 9 de noviembre de 2014

LARGO CABALLERO, EL PRESIDENTE ESTUQUISTA


Sindicalista y político español. Secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT), miembro del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Presidente del Gobierno (1936-1937). Nació en Madrid, en 1869. La separación de sus padres le obliga a trabajar desde muy pequeño. A los nueve años comienza el aprendizaje de estuquista, oficio que sería su definitiva profesión. En 1890 se afilia a la Unión General de Trabajadores (UGT) y, cuatro años más tarde, al Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Su participación en el movimiento socialista estuvo siempre vinculada a su actividad sindical. En 1904 es nombrado vocal obrero del Instituto de Reformas Sociales y, al año siguiente, es elegido concejal del Ayuntamiento de Madrid. Elegido secretario general de la Unión General de Trabajadores en 1918, permanecerá en el cargo durante veinte años. Su acción marcará la historia del sindicato socialista. Durante los años en que se desarrolló la Primera Guerra Mundial, trabajó intensamente en la potenciación del movimiento sindical, lo que le llevó a mantener relaciones, a menudo polémicas, con la Confederación Nacional del Trabajo (CNT).

Formó parte del comité de huelga de 1917; fue detenido, procesado y condenado a pena de muerte, más tarde conmutada por cadena perpetua. Elegido diputado en las elecciones de febrero de 1918, fue amnistiado y excarcelado. Como secretario general de la UGT, asistió al Congreso de Berna de la II Internacional, en febrero de 1919, y al I Congreso de la Federación Sindical Internacional (FSI), celebrado en Amsterdam en los meses de julio y agosto de 1919. A su regreso se manifestó en contra del ingreso en la III Internacional.

Su intervención fue decisiva para que la UGT rechazara, en su congreso de noviembre de 1922, toda vinculación con los comunistas. Durante la dictadura de Primo de Rivera se impuso como dirigente de hecho del socialismo español. Aceptó participar en cargos públicos, por lo que, en 1924, ingresó en el Consejo de Estado, en calidad de representante obrero. Tres años más tarde, con su negativa a participar en la Asamblea Nacional, se distancia progresivamente de Primo de Rivera. En 1930 apoya la participación del PSOE y de la UGT en el movimiento republicano, iniciado ese mismo año, a título personal, por Indalecio Prieto.

Formó parte del comité revolucionario que preparó el advenimiento de la segunda República, y una vez proclamada, en abril de 1931, fue ministro de Trabajo. Elegido presidente del partido en 1932 y de la Unión General de Trabajadores, tras desplazar a Besteiro de la dirección de ésta en 1934, se convierte en el líder del socialismo, ahora radicalizado hacia posiciones más izquierdistas. Tras la derrota sufrida en los sucesos de octubre de 1934, que le valieron a Largo Caballero el calificativo de "Lenin español", se mostró partidario de reanudar la alianza con los republicanos, hecho que le produjo la pérdida de posiciones en el partido, del que dimite como presidente en diciembre de 1935.

A partir de este momento, se dedicará a la dirección del sindicato y a reiterar su propuesta a favor de la unidad con los comunistas. Desde el estallido de la Guerra Civil,asumió una activa defensa de la República, basada en la movilización sindical y en las milicias obreras. En septiembre de 1936 presidió la formación de gobierno del Frente Popular, completado, poco después, con la integración de la CNT. Además se hizo cargo de la cartera de la Guerra. A raíz de los sucesos ocurridos en Barcelona, en mayo de 1937, el Partido Comunista, con apoyo de la ejecutiva del PSOE, exige su abandono del ministerio de la Guerra. Largo Caballero dimite de la presidencia del gobierno y, tras la caída de Cataluña, en enero de 1939, se exilia a Francia.

En Vichy es detenido por la policía y, más tarde, es internado en el campo de concentración alemán de Orianenburg, del que es liberado en 1945 por las tropas soviéticas. A su regreso a Francia, el mismo año de su liberación, se incorpora al PSOE y a la UGT en el exilio, impulsados por Llopis, Trifón Gómez y De Francisco. Murió en París en 1946. A lo largo de su vida escribió varias obras, pero de todas ellas la más conocida es la titulada Presente y futuro de la Unión General de Trabajadores de España.

En estas citas de Francisco Largo Caballero, líder del PSOE durante la dictadura de Primo de Rivera, la II República y la Guerra Civil, se demuestra que la intención del PSOE era ir a la Guerra Civil e imponer una tiranía como en la URSS:

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“Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados; pero si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la Guerra Civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos”.

19-01-1936 en un acto electoral en Alicante, y recogido en El Liberal, de Bilbao, 20-01-1936.

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“La clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la revolución”.

Mitin en Linares el 20-01-1936.

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“La transformación total del país no se puede hacer echando simplemente papeletas en las urnas… estamos ya hartos de ensayos de democracia; que se implante en el país nuestra democracia”.

10-02-1936, en el Cinema Europa.

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“Si los socialistas son derrotados en las urnas, irán a la violencia, pues antes que el fascismo preferimos la anarquía y el caos”.

Ya en aquella época, como ahora, para el PSOE todo grupo que no fuera el suyo era considerado inmediatamente “fascista” y “retrógrado”.

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“En las elecciones de abril (1931), los socialistas renunciaron a vengarse de sus enemigos y respetaron vidas y haciendas; que no esperen esa generosidad en nuestro próximo triunfo. La generosidad no es arma buena. La consolidación de un régimen exige hechos que repugnan, pero que luego justifica la Historia”. “Vamos a la Revolución social. ¿Como? (una voz del público: como en Rusia) No nos asusta eso…Habrá que expropiar a la burguesía por la violencia”. “Tenemos que recorrer un periodo de transición hasta el socialismo integral, y ese período es la dictadura del proletariado, hacia la cual vamos. Había que “preparar la ofensiva socialista”.

01-11-1933. Largo Caballero, Discursos a los trabajadores, Barcelona, Fontamara, 1979, p.151-2. M. de Coca, Anticaballero, Madrid, Centro, 1975, p.85 y ss. M. Tuñón de Lara, La crisis del estado: dictadura, República, guerra (1923-1939), Barcelona, Labor, 1986, p. 129,170.

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“Si no nos permiten conquistar el poder con arreglo a la Constitución… tendremos que conquistarlo de otra manera”.

Febrero de 1933, Largo Caballero, Escritos de la República, Pablo Iglesias, 1985, p.34-5.

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El 23-11-1931 Largo, entonces Ministro de Trabajo, ante la posibilidad de que las Cortes se disolviesen por no tener mayoría, amenaza:

“Ese intento sólo sería la señal para que el PSOE y la UGT lo considerasen como una provocación y se lanzasen incluso a un nuevo movimiento revolucionario. No puedo aceptar la posibilidad, que sería un reto al partido, y que nos obligaría a ir a una guerra civil”.

Acta de sesiones del Parlamento. El Debate, 24-11-1931, Madrid.

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“Antes de la República creí que no era posible realizar una obra socialista en la democracia burguesa. Después de veintitantos meses en el gobierno… si tenía alguna duda sobre ello, ha desaparecido. Es imposible”.

Agosto de 1933, en la Escuela de Torrelodones. FPI, XIII, p .452, El Socialista, 16-8-1933.

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“Se dirá: ¡Ah esa es la dictadura del proletariado! Pero ¿es que vivimos en una democracia? Pues ¿qué hay hoy, más que una dictadura de burgueses? Se nos ataca porque vamos contra la propiedad. Efectivamente. Vamos a echar abajo el régimen de propiedad privada. No ocultamos que vamos a la revolución social. ¿Cómo? (Una voz en el público: ‘Como en Rusia’). No nos asusta eso. Vamos, repito, hacia la revolución social… mucho dudo que se pueda conseguir el triunfo dentro de la legalidad. Y en tal caso, camaradas habrá que obtenerlo por la violencia… nosotros respondemos: vamos legalmente hacia la revolución de la sociedad. Pero si no queréis, haremos la revolución violentamente (Gran ovación). Eso dirán los enemigos, es excitar a la guerra civil… Pongámonos en la realidad. Hay una guerra civil… No nos ceguemos camaradas. Lo que pasa es que esta guerra no ha tomado aún los caracteres cruentos que, por fortuna o desgracia, tendrá inexorablemente que tomar. El 19 vamos a las urnas… Más no olvidéis que los hechos nos llevarán a actos en que hemos de necesitar más energía y más decisión que para ir a las urnas. ¿Excitación al motín? No, simplemente decirle a la clase obrera que debe prepararse… Tenemos que luchar, como sea, hasta que en las torres y en los edificios oficiales ondee no la bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la Revolución Socialista”.

El Socialista, 09-11-1933.

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“Cuando el Frente Popular se derrumbe -anunció-, como se derrumbará sin duda, el triunfo del proletariado será indiscutible. Entonces estableceremos la dictadura del proletariado, lo que… quiere decir la represión… de las clases capitalistas y burguesas”.

24-05-1936, en Cádiz, tras la victoria del Frente Popular, al que pertenecía el PSOE. El socialista, 26-05-1936. H. Thomas, La guerra civil española, Grijalbo, Barcelona, 1976, p. 203.

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“Hay que apoderarse del poder político; pero la revolución se hace violentamente: luchando, y no con discursos”.

Durante el Congreso de las Juventudes Socialistas. R. Calaf Masachs, Revolución del 34 en Asturias, Fundación José Barreiro, Oviedo, 1984, p. 57.

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“No creemos en la democracia como valor absoluto. Tampoco creemos en la libertad”.

Verano de 1934 en Ginebra. M. Martínez Aguiar, ¿Adónde va el Estado español?, Madrid, p.135.

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“Nuestro partido, es ideológicamente, tácticamente, un partido revolucionario… cree que debe desaparecer este régimen”.

Durante un mitin en el Cinema Europa de Madrid (01-10-1934).

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“Un recuerdo para todas las víctimas ocasionadas por la represión brutal de octubre (se refiere al golpe de estado contra la República dado por el PSOE)… y que prometemos que hemos de vengarlas… No vengo aquí arrepentido de nada… Yo declaro… que, antes de la República, nuestra obligación es traer al socialismo… Hablo de socialismo marxista… socialismo revolucionario… somos socialistas pero socialistas marxistas revolucionarios… Sépanlo bien nuestro amigos y enemigos: la clase trabajadora no renuncia de ninguna manera a la conquista de Poder… de la manera que pueda…La República… no es una institución que nosotros tengamos que arraigar de tal manera que haga imposible el logro de nuestras aspiraciones… Nuestra aspiración es la conquista del poder… ¿Procedimiento? ¡El que podamos emplear!… Parece natural que se aprovechase ahora la ocasión para inutilizar a la clase reaccionaria, para que no pudiera ya levantar cabeza”.

El Socialista, 13-01-1936. En el cine Europa.

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“El Partido socialista no es un partido reformista (…) cuando ha habido necesidad de romper con la legalidad, sin ningún reparo y sin escrúpulo. El temperamento, la ideología, y la educación de nuestro partido no son para ir al reformismo”.

Durante su discurso en el XIII Congreso del PSOE, celebrado en 1932, siendo Ministro de Trabajo.

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“El jefe de Acción Popular decía en un discurso a los católicos que los socialistas admitimos la democracia cuando nos conviene, pero cuando no nos conviene tomamos por el camino más corto. Pues bien, yo tengo que decir con franqueza que es verdad. Si la legalidad no nos sirve, si impide nuestro avance, daremos de lado la democracia burguesa e iremos a la conquista del Poder”.

13-11-1933.

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