viernes, 7 de noviembre de 2014

POR QUÉ GANARON LOS NACIONALES


¿Por qué los nacionales ganaron la guerra?

Es el último día de las operaciones militares de la Guerra de España. Empieza con una proclamación del general Yagüe, cuyas tropas pertenecen al ejército del Sur y que es difundida en nombre del general Franco:

“Rendirse a la patria victoriosa no es un deshonor. Sus dirigentes han huido. Es criminoso prolongar así un derramamiento de sangre sin futuro” dice el anuncio dirigiendose a los republicanos.

Yagüe ataca y los nacionalistas no encuentran ninguna resistencia. Todo el día, avanzan sin dificultad en la Sierra Morena, ocupando 2000 kilómetros cuadrados de territorio y haciendo 30 000 prisioneros.

En Madrid, el ejército se ve completamente dislocado. En la radio, las centrales sindicales de la CNT y de la UGT reclaman la tranquilidad y la disciplina. En la ciudad considerada como el frente y el teatro principal de los combates, ahora se van los combatientes, volviendo a sus casas y dejando sus armas.
“¡Un, dos, tres, Madrid de Franco es!”, así cae la capital española el 27 de Marzo de 1939 completando la conquista del país por los nacionalistas. El día siguiente, el Generalísimo difunde un comunicado en Radio-Nacional:

“Hoy, tras capturar y desarmar el ejercito rojo, las tropas nacionalistas han alcanzado su ultimo objetivo militar. Ya se acaba la guerra”.
Lo interesante con la Guerra Civil Española es que fue una guerra más bien ideológica y política que territorial. Es decir, dos rostros de España se enfrentaron en el campo de batalla de las ideas entre 1936 y 1939. Por eso, el triunfo nacionalista no solo representa la victoria de un ejército, sino también la consagración de cierta visión del mundo.

¿Como se puede explicar esa victoria? ¿Cuales fueron las condiciones que permitieron el triunfo nacionalista?

I. Un bando unificado

1. Cohesión ideológica

A pesar de una gran diversidad social y política en el bando nacionalista, sus miembros comparten algunos objetivos comunes: el odio para los comunistas y el antiliberalismo democrático. Todos tienen una concepción militarista de la vida política; consideran el ejercito como “la espina dorsal” de la nación.
Sin embargo, necesitan une gran movilización popular para controlar las diferentes facciones políticas de derecha y extrema derecha cuyas discrepancias y luchas intrínsecas podrían dividir, debilitar el movimiento. Para evitar esas derivas, la Junta decide apropiarse todos los símbolos de esas facciones, operando así una síntesis.

Quieren que nazca una identidad colectiva para asegurar una cohesión en el bando nacionalista.
Desde abril del 1937 (fecha de disolución de los partidos políticos), la Falange Española Tradicionalista y otros grupúsculos de derecha se ven agrupados en el seno de un partido único e unificador, el Movimiento que permite a Franco tomar el poder: el Movimiento Nacional es por cierto, el único partido autorizado en España en esa época.

El bando nacionalista sigue siendo sin embargo un conglomerado de partidos y organizaciones diversas: republicanos conservadores (CEDA,Confederación Española de Derechas Autónomas), católicos, falangistas, anticomunistas, monárquicos o carlistas. Sus ideologías a veces son competidoras u opuestas pero su característica comuna es la adhesión a una España tradicionalista basada en la religión católica. La Falange, fundada en 1933 por José Antonio Primo de Rivera bajo la influencia del fascismo italiano, se presenta como una relectura del tradicionalismo. Otros elementos completan esa “ideología franquista”, como la evocación de un pasado glorioso y mítico, el espíritu de Reconquista de los Reyes Católicos, el antiliberalismo heredado del absolutismo de Fernando VII o el marxismo, el librepensamiento y la masonería que le daban asco al Caudillo. La influencia de la Falange es determinante durante el conflicto aunque el radicalismo sincero de sus primeros líderes desaparece con ellos en los combates.

2. Organización militar

Al principio, la organización del ejército nacional fue bastante problemática, porque no se había previsto una guerra civil de larga duración. Pero a medida que tienen lugar las batallas, los nacionalistas se organizan militarmente con una gran precisión y con racionalidad.

A mediados de agosto de 1936, menos de un mes después del alzamiento militar, Badajoz y otros pueblos republicanos caen en manos del ejército nacional. La rapidez con que cayeron una tras otra esas zonas de Extremadura y cerca del Tajo puede explicarse por el avance del Ejército de África de Franco compuesto por tropas entrenadas y curtidas en combate que eran los verdaderos profesionales durante los primeros meses de la guerra.

Con la fijación de los frentes de batalla a principios de agosto de 1936 quedó claro que los sublevados controlaban tres zonas distintas y desunidas entre sí. Por una parte el general Mola dirigía Ejército del Norte y las zonas a su control eran Galicia, Castilla la Vieja, La Rioja, Navarra y parte de Aragón. Al sur el general Queipo de Llano se encontró al mando de las importantes provincias de Sevilla, Córdoba, Granada y Cádiz. Y en la zona del Marruecos español habian las mejores tropas rebeldes al mando del general Franco. La principal tarea pues del ejército rebelde es tratar de unir sus fuerzas.

El historiador Pio Moa fue criticado por numerosos autores e historiadores (Javier Tusell, Paul Preston, Alberto Reig Tapia) porque no condena a Franco y a veces defiende muchos aspectos de su dictadura. Considera la corrupción como uno de los factores de la derrota republicana pero insiste también en lo militar. En su obra mayor, Los mitos de la Guerra Civil, escribe:

“Consistieron básicamente en la unidad de mando; en el mucho mejor empleo de la ayuda extranjera, pagada además en condiciones mucho mejores que la del Frente Popular y sin el componente de corrupción que tuvo éste; en su mejor utilización de la baza diplomática; y en el factor moral y religioso, muy movilizador entre grandes masas de la población. Además, Franco, por estas cosas y otras, demostró ser un militar brillante, capaz de superar la situación casi desesperada del principio y de transformar las ofensivas enemigas en contraofensivas demoledoras.”

La base de su producción intelectual es una trilogía sobre la Segunda República y la Guerra Civil Española en la que invirtió nueve años de investigación.
El piensa que una parte sustancial de la izquierda (los anarquistas, PCE, ERC y el sector del PSOE liderado por Largo Caballero) tenía un carácter bastante antidemocrático, ya que consideraba la República como una etapa indispensable antes de alcanzar su objetivo último de la Revolución Social. Considera que la situación de violencia callejera y el fervor revolucionario generó una respuesta simétrica en los sectores más radicales de la derecha y del ejército lo que resulto en la sublevación del 18 de Julio.

II. Un jefe absoluto

1. Una figura carismática

A finales de diciembre de 1936, Franco aparece como el maestro indiscutible del bando insurgente. La falta de liderazgo puede explicar en alguna medida la derrota de los republicanos. Por supuesto, hacer la guerra necesita organización, táctica y precisión; por eso los nacionalistas tomaban la ventaja sobre el bando republicano porque había en las altas esferas del ejército grandes estrategas como Queipo del Llano, Mola, Yagüe, o Sanjurjo que supervisaban el desarrollo de las batallas.

Pero más aun nada, la diferencia la hizo la presencia de Franco. El consiguió formar un consenso entre los nacionalistas; el escritor Brasillach escribe: “Los carlistas perdieron su pretendiente, el viejo Don Carlos, pero ya tienen Franco. Los Falangistas perdieron su jefe, José Antonio, el Ausente, pero tienen Franco. Los miembros de Acción Popular ya no creen en Gil Robles pero tienen Franco. A los monarquitas les falta un Rey, pero tienen Franco. Los católicos quieren volver a la tradición cristiana y Franco va a misa cada medio y Franco prohíbe la masonería. Los soldados quieren un jefe militar y Franco es el mejor táctico español”. El poder en el bando republicano se divide entre varias manos mientras que los nacionalistas lo confían a un solo hombre.

Franco llega a ser jefe del Estado, del gobierno, ministro de la Guerra, comandante Supremo de las tropas nacionalistas, jefe del partido único. No le falta nada. Suprime el derecho de huelga y hace ilegales los sindicatos. La organización, la estructura del Estado semi-fascista ya están listas. Alemania, Italia son los primeros países que le reconozcan, seguidos de Portugal, Japón y Hungría. Alfonso XIII decide legitimar a Franco, dándole su apoyo.
El Caudillo resume bien esa supremacía y dice: “la autoridad no se valora, se ejerce”.

2. El apoyo de la Iglesia

Además, Franco beneficio del aval de la Iglesia católica. La Iglesia católica, y más precisamente los miembros situados en posiciones jerárquicas altas supusieron un apoyo crucial para los nacionalistas. Los eclesiásticos, que ya se habían opuesto a los denominados “come curas incendiarios de iglesias” desarrollan un doble papel. El primero fue un papel de influencia – sobre todo en lugares rurales -.
No obstante cabe relativizar este aspecto dado que los curas, los miembros del clero más próximos del pueblo eran, en mayoría, de tendencia republicana. El segundo aspecto y sin duda el mas importante fue el de legitimizacion. La Iglesia, apoyando el pronunciamiento y el bando reaccionario fue participe de una “sacralización” de los valores franquistas.

La guerra civil se convierto en una guerra santa, en una cruzada cuyo enemigo eran los “rojos”. Fue de hecho la Iglesia la que nombrara a Franco “« Generalísimo Francisco Franco, Caudillo de España por la Gracia de Dios ».

III. El contexto internacional

1. La ayuda alemana e italiana

Como en cualquier guerra, el material militar fue determinante y fue sin duda una ventaja inestimable para los nacionalistas. Recibieron armas y fuerzas de Italia, que se llamaba el Corpo Truppe Voluntarie, con unos 50 000 voluntarios en 1937. Hubo una importante entrega de material: 700 aviones y 950 carros de combate.

El cuñado de Franco, Serrano Suner, era un gran admirador de Goering y pidió ayuda a la Alemania nazi para evitar que Italia tuviera el dominio sobre España. Así, Alemania envía 10 000 hombres en el conflicto; las fuerzas de combate consisten en unos carros y los aviones de la Legión Cóndor que permitieron el bombardeo de Guernica, ultimo símbolo de la victoria nacionalista a pesar de la indignación internacional.

También Franco recibió el apoyo de Salazar (Portugal), que envío una legión de 20 000 hombres, los Viriatos.

2. El final de las Brigadas internacionales

En 1939, durante los últimos meses de conflicto, la salida de las Brigadas internacionales que componían una importante cantera de fuerzas para los republicanos, fue una bendición para el bando sublevado. Se encontraban en una situación de superioridad en cuanto a los soldados, armas y apoyos.

A propósito de las Brigadas, Dolores Ibarruri, la Pasionaria dice como mensaje de despedida:

"Es muy difícil pronunciar unas palabras de despedida dirigidas a los héroes de las Brigadas Internacionales, por lo que son y por lo que representan.
Un sentimiento de angustia, de dolor infinito, sube a nuestras gargantas atenazándolas... Angustia por los que se van, soldados del más alto ideal de redención humana, desterrados de su patria, perseguidos por la tiranía de todos los pueblos...¡Camaradas de las Brigadas Internacionales! Razones políticas, razones de Estado, la salud de esa misma causa por la cual vosotros ofrecisteis vuestra sangre con generosidad sin límites os hacen volver a vuestras patrias a unos, a la forzada emigración a otros. Podéis marcharos orgullosos."

A pesar de ese homenaje, el perjuicio a los republicanos es enorme, y constituye un ganga para los nacionalistas; de cierta manera las debilidades de algunos permitieron el triunfo de los otros, y por eso, la Guerra de España parece a cualquier otra guerra.

La guerra fratricida que tuvo lugar en España entre 1936 y 1939 fue un conflicto armado sin piedad pero también una gran confrontación ideológica; y esta, no se puede decir quien bando la gano.

Los nacionalistas gozaron de un contexto internacional favorable, ya que Europa estaba experimentando el fascismo, pero la movilización cultural e intelectual sin precedente que lograron crear los republicanos hizo nacer sin duda una verdadera afición para la libertad que permitió la impulsión democrática después de 40 años de dictadura.

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