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jueves, 30 de octubre de 2014

DESINTEGRACION DE YUGOSLAVIA


La integración de Yugoslavia comenzó con el proceso de creación de una identidad común a todos los grupos étnicos, lingüísticos, religiosos y regionales con el fin de que sintieran parte de la misma comunidad política. Este proceso se define en la ciencia política contemporánea, como construcción de la nación mientras que el proceso de integración territorial, consiste esencialmente en la imposición de la obediencia, el proceso de integración nacional, consiste en la aceptación por parte de la población, de las órdenes de las autoridades centrales porque se consideran legítimas.

El proceso de integración nacional recibe un fuerte influjo del modo como se ha llevado el proceso de integración territorial. En efecto, si esta última ha llevado a una posición de preeminencia a un determinado grupo étnico o social, y ése sigue manteniendo todas las posiciones de poder, es difícil que los demás grupos acepten sus órdenes sin oponerse. Que es lo que ha sucedido en la Yugoslavia post Tito, cuando Milosevic trató de imponer el predominio serbio sobre los otros grupos étnicos. La creación de un consenso mínimo sobre algunos valores fundamentales, y especialmente la aceptación de algunos procedimientos para la resolución de los conflictos, reviste una importancia relevante para el proceso de integración nacional.

La desintegración es la división y ruptura entre los diversos grupos que forman parte del Estado-nación, en el caso de Yugoslavia que era una Federación, las rupturas se deben al grado de heterogeneidad de los estados miembros. La desintegración de Yugoslavia en virtud de la independencia de las antiguas repúblicas federativas que la constituían, y no obstante los intentos de conservar algunos vínculos confederativos, así como la dispersión de la población serbia en los diversos Estados Soberanos, ha producido guerras sangrientas, causando grandes destrucciones materiales y perdida de vidas humanas, agravadas por la llamada «limpieza étnica».

Mientras los restantes países de Europa del Este modificaron sus ordenamientos constitucionales a partir de las transformaciones políticas iniciadas en 1989, la República Federativa de Yugoslavia experimentó graves dificultades debido, al surgimiento de fuertes tendencias nacionalistas, estimuladas desde el exterior, en las diversas repúblicas que la formaban.

Al fracasar el intento de lograr al menos una unión de tipo confederativo, las diversas naciones que formaban la federación se fueron separando una a una. En primer término, en junio de 1991 se expidió el acta sobre la autonomía e independencia de la República de Eslovenia. El proceso de independencia culminó con la promulgación de su Constitución en diciembre de ese año, su reconocimiento por varios estados europeos, que alentaron su secesión, y su admisión en las Naciones Unidas en mayo de 1992.
En Croacia se produjo una situación similar. La Constitución de dicha República, del 22 de enero de 1990, no establecía la separación de Yugoslavia, pero en virtud del referéndum de mayo de 1991 se produjo, alentada del exterior, la declaración de un Estado Soberano e Independiente, lo que se consumó el 8 de octubre siguiente.

En 1992 Croacia obtuvo el reconocimiento internacional y también fue admitida en la Naciones Unidas. Además, se produjo la declaración de independencia de la República de Macedonia. En efecto, la Constitución de noviembre de 1991, como resultado del referéndum de septiembre anterior, considera a dicha república como un Estado soberano e independiente.
Por lo que respecta a Bosnia-Herzegovina, ésta declaró su independencia en octubre de 1991, con la participación parlamentaria de los representantes croatas y musulmanes, pero con la oposición de la población serbia. El conflicto resultante pronto se convirtió en un cruento enfrentamiento militar, que degeneró en guerra y provocó la intervención de las potencias hegemónicas de antaño, esta vez lideradas por los Estados Unidos. Por su parte, Serbia adoptó formalmente, en su Carta constitutiva de septiembre de 1990, disposiciones inspiradas en las democracias occidentales. El proceso de integración política de las distintas comunidades, es un proceso multidimensional, sometido a numerosos influjos internos y externos. Estos últimos, en particular, han pesado históricamente sobre la desintegración de Yugoslavia. En efecto, a la muerte de Tito y la desaparición del Bloque del Este, la ideología como elemento aglutinador de la identidad política de la Federación comienza a desaparecer, y los ya difíciles problemas internos de las naciones que la integraban, manteniendo una unidad en la diversidad, se complican por el complejo juego internacional de las potencias hegemónicas que favorecen conscientemente unos grupos en detrimento de otros, acrecentando las divergencias regionales, y atizando los conflictos de orden religioso, cultural y étnico. En definitiva, la influencia externa a sido decisiva en la desintegración de Yugoslavia, la cual fue sellada con la ilegal intervención de la OTAN.

GUERRA DE KOSOVO

Kosovo: (en albanés, Kosova; en serbio, Kosovo-Metohija), es una región situada al sur de Serbia, en la península de los Balcanes, que limita al sureste con la Ex-República Yugoslava de Macedonia, al suroeste con Albania y al este con Montenegro. Su capital es Priština. Disfrutó de un estatuto de autonomía desde 1946 hasta 1989.

Curso acelerado para entender el conflicto. Kosovo es una provincia serbia que no llega a 11.000 kilómetros cuadrados, tiene 2.000.000 de habitantes y es una de las regiones más pobres de Europa. Los albaneses étnicos —casi todos musulmanes— son el 90 por ciento de la población. Los serbios (eslavos y cristianos ortodoxos) son apenas 200.000, pero controlan totalmente el lugar Su odio arranca en el siglo XIII: los turcos derrotaron a los serbios e impusieron el Islam. Pero la chispa del conflicto en tiempos modernos se encendió en con la anulación por parte de Serbia de la autonomía kosovar dictaminada por el mariscal Tito después de la Segunda Guerra Mundial. Eslovenia, Macedonia, Croacia y Bosnia (provincias yugoslavas) se declararon independientes.

El caudillo serbio Slobodan Milosevic ordenó, como respuesta al asesinato de dos policías, una llmpíeza étnica: masacre que obligó a la OTAN a intervenir política y militarmente. Kosovo es a los serbios y albaneses lo que es Jerusalén a los judíos y musulmanes. Etnias, nacionalismos y religiones chocan como planetas. El odio es milenario. La paz, precaria. El futuro, tan incierto como peligroso.
Crisis de Kosovo: conflicto bélico que estalló en la región yugoslava de Kosovo durante la primavera de 1998, tres años después del final de la guerra de la antigua Yugoslavia, y que una vez comenzado entró directa y definitivamente en relación con esta última. En él los contendientes fueron inicialmente, de un lado, el Ejército serbio, y, de otro, el Ejército de Liberación de Kosovo (ELK; UCK en albanés), que pretende defender los intereses de la mayoría de origen albanés que habita la región. Desde marzo de 1999, cuando dio comienzo el ataque de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a la República Federal de Yugoslavia, la crisis adquirió carácter plenamente internacional.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Para los nacionalistas serbios, Kosovo es la cuna de su nación. El Estado serbio medieval se localizaba en Kosovo y sus alrededores. La batalla de Kosovo, mantenida en Kosovo Polje (en serbo-croata, ‘campo de los Mirlos’), supuso la victoria del Ejército otomano, al mando del sultán Murat I sobre los serbios liderados por el príncipe Lázaro, el 15 de junio de 1389. El aniversario de esa derrota es el día más importante en el calendario nacional serbio. No obstante, los albaneses lucharon al lado de los serbios en dicha batalla y, de hecho, precedieron en varios siglos a los serbios en la región.
La presencia albanesa en Kosovo ha variado con el paso de los años. Durante la época de esplendor serbio, los albaneses eran una minoría, pero en otros periodos han sido la fuerza predominante.
El nacionalismo albanés moderno nació en Kosovo con la creación de la Liga de Prizren en 1878, cuya intención era mantener al pueblo albanés unido en un solo Estado, haciendo frente a las diversas particiones de las tierras albanesas. Kosovo fue integrado en Yugoslavia —país surgido de las cenizas del Imperio Austro-Húngaro en 1918 con la denominación de Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, desde 1929 llamado Yugoslavia—, si bien durante la II Guerra Mundial (1939-1945) la mayor parte de la península de los Balcanes pasó a estar controlada por las potencias del Eje (pacto militar que incluía a Alemania, Italia y otros países).

Kosovo, así como la parte occidental de Macedonia y Albania quedaron bajo el dominio de Italia. Fue devuelta a Yugoslavia después de la II Guerra Mundial. La Constitución yugoslava de 1946 otorgaba a la región un rango de autonomía dentro de Serbia.
La autonomía de Kosovo, que se vio reducida por la Constitución yugoslava de 1963, fue posteriormente ampliada con nuevas enmiendas. En 1974, una nueva Constitución elevó a Kosovo a la categoría de provincia constituyente. Aunque quedó oficialmente integrada dentro de Serbia, funcionó virtualmente como una república yugoslava de pleno derecho, con su propia representación en la presidencia colectiva de ocho miembros de la Federación.

ANTECEDENTES INMEDIATOS: EL AUGE DEL NACIONALISMO

La agitación nacionalista creció en Kosovo durante la década de 1980. En la primavera de 1981, los albaneses promovieron manifestaciones exigiendo que se otorgara a Kosovo el rango de una república federada yugoslava plena. Los mítines fueron reprimidos violentamente por el Ejército y la policía serbia y decenas, quizás cientos, de albano-kosovares (habitantes de Kosovo de etnia albanesa) fueron asesinados. Los serbios que vivían en Kosovo denunciaron, por su parte, que estaban siendo maltratados por la mayoría albanesa.

El presidente de Serbia, Slobodan Milosevic, proyectó una revisión constitucional que en 1989 suprimió la autonomía de Kosovo. Los líderes albano-kosovares respondieron incitando a su pueblo a detener la cooperación con el gobierno de Serbia. En 1990, los dirigentes kosovares promulgaron una "Declaración de Independencia" y proclamaron de manera unilateral el establecimiento de una "República de Kosovo".
En unas elecciones clandestinas celebradas en mayo de 1992, los votantes albano-kosovares eligieron como presidente a Ibrahim Rugova, quien aconsejó la utilización de métodos no violentos y convenció a su pueblo de que la comunidad internacional forzaría a Serbia a otorgar la independencia a Kosovo.
El desencadenamiento de la denominada guerra de la antigua Yugoslavia en 1991 hizo que los albano-kosovares alcanzaran pocos avances en sus objetivos políticos. De hecho, los Acuerdos de Dayton, firmados en 1995, no trataron la situación de Kosovo.

INICIO DE LA GUERRA

En diciembre de 1996, la Asamblea General de Naciones Unidas votó una resolución por la que se exigía al gobierno yugoslavo la puesta en libertad de los presos políticos de Kosovo, el cese de la persecución a las organizaciones defensoras de los derechos humanos, el respeto a la voluntad de los albaneses de Kosovo y un intento de diálogo con sus representantes. Estas demandas fueron ignoradas. A comienzos de 1997 se produjo en la vecina Albania un estallido social, tras el fraude del denominado sistema financiero piramidal, por el que mucha gente perdió todos los ahorros de su vida. Las comisarías de policía albanesa fueron asaltadas y desaparecieron más de un millón de armas. Muchas de ellas acabaron en la frontera de Kosovo. En el plazo de algunos meses se armó a la milicia kosovar, que empezó a atacar las comisarías serbias de la región. Las autoridades serbias en Kosovo respondieron con una represión aún mayor.

El Ejército de Liberación de Kosovo (ELK), hasta esta fecha casi desconocido, hizo su primera aparición pública en noviembre de 1997, al atribuirse los ataques contra la policía serbia en Kosovo, quien devolvió el golpe con violencia: el 28 de febrero de 1998 atacó varios pueblos donde se consideraba que el ELK tenía sus bases de operaciones. En menos de una semana al menos 82 albaneses habían sido asesinados, entre ellos mujeres y niños. La sangrienta represión sólo logró sumar adeptos a la causa del ELK.
Tres meses más tarde, la policía serbia y las Fuerzas Armadas yugoslavas lanzaron otra ofensiva mayor en Kosovo, esta vez en el territorio limítrofe con Albania, lo cual forzó a más de 40.000 albano-kosovares a abandonar sus hogares y huir para salvar sus vidas.

DESARROLLO DEL CONFLICTO

El 12 de junio de 1998, los ministros de Asuntos Exteriores del Grupo de Contacto —encargado de supervisar el proceso de paz en los territorios de la antigua Yugoslavia, según los Acuerdos de Dayton, e integrado por Francia, Alemania, Italia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos— exigieron a Milosevic, presidente de la República Federal de Yugoslavia (RFY), creada en 1992, que diera la orden de retirada de sus fuerzas de seguridad de todas las zonas de Kosovo donde se habían realizado operaciones represivas contra los civiles albaneses y se enviaron negociadores a Belgrado con la intención de persuadir a aquél para que iniciase conversaciones serias de paz con los dirigentes albano-kosovares.
Rugova y otros dirigentes albaneses declararon no estar dispuestos a un diálogo con la RFY hasta que Milosevic ordenara el fin de la represión policial en Kosovo. Cuando Milosevic manifestó que conversaría con Rugova pero no con el ELK, Estados Unidos y otros gobiernos occidentales apenas pudieron poner objeciones, incluso aunque el ELK se hubiera convertido en una fuerza con la que era imprescindible contar, ya que controlaba más de un tercio del territorio de Kosovo.
El proceso de negociación llegó al caos en julio, cuando el ELK declaró que no reconocía a Rugova como presidente, sugirió que no había nada que negociar con los líderes serbios y afirmó que lo único que buscaba era la independencia de Kosovo.

Desde entonces, la crisis de Kosovo amenazó con convertirse en el inicio de un enfrentamiento regional que amenazaría a todo el sur de Europa. El Grupo de Contacto acordó coordinar los esfuerzos para la pacificación, como había hecho antes en Bosnia. Richard Holbrooke, el diplomático estadounidense que negoció los Acuerdos de Dayton, fue llamado de nuevo para sentar las bases de un tratado en Kosovo. Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se declararon dispuestos a intervenir.

El 23 de septiembre de 1998, cuando ni los serbios ni el ELK parecían capaces de una victoria militar, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas exigió un alto el fuego inmediato y amenazó con acciones para lograrlo. Al día siguiente, la OTAN comenzó a preparar un ataque contra las fuerzas serbias desplegadas en Kosovo. El 5 de octubre siguiente, la Unión Europea (UE), Estados Unidos y la propia OTAN, a través de Holbrooke, exigieron a Milosevic que obedeciera el mandato de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de forma "irreversible y verificable". El presidente yugoslavo llegó a un acuerdo con Holbrooke el 13 de octubre sobre el cumplimiento de la resolución del Consejo de Seguridad que detuvo los planes de ataque aéreo de la OTAN.
Milosevic aceptó la presencia en Kosovo de 2.000 supervisores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). El día 27 de ese mes, la OTAN renunció a intervenir tras comprobar el cumplimiento de lo acordado, pero mantuvo la amenaza militar sobre Serbia (principal integrante de la RFY). Milosevic volvió a violar el alto el fuego desde el 24 de diciembre de ese año y en enero de 1999 dio marcha atrás en su decisión de expulsar del país al estadounidense William Walker, jefe de los supervisores de la OSCE, después de que la OTAN y el gobierno estadounidense reiteraran sus amenazas al régimen yugoslavo.

El Grupo de Contacto convocó conversaciones de paz que comenzaron a celebrarse en la localidad francesa de Rambouillet (cercana a París) el 6 de febrero de 1999, pero que finalizaron el día 23 de ese mes sin obtener un acuerdo. Las negociaciones se reanudaron desde el 15 hasta el 19 de marzo en París y acabaron sin un pacto entre los dos bandos, si bien los albano-kosovares suscribieron por su parte un acuerdo de paz, a falta de la firma serbia, según el cual Kosovo pasaría a gozar de una amplia autonomía y vería desplegarse las fuerzas multinacionales en su territorio.
Internacionalización del conflicto A partir del 24 de marzo de 1999, la OTAN bombardeó objetivos militares yugoslavos (en Serbia, incluida la región de Kosovo, y en Montenegro) ante la negativa de Milosevic a aceptar los acuerdos de paz. Éste rompió el día 25 las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, Francia, Alemania y el Reino Unido, al tiempo que incrementó la represión sobre la población albano-kosovar. Entre tanto, tenía lugar la que fue calificada como la más grande catástrofe humanitaria desde el final de la II Guerra Mundial en 1945: miles de albano-kosovares expulsados de sus localidades por militares y policías serbios comenzaron a hacinarse en las fronteras con Albania y la Ex-República Yugoslava de Macedonia.

El 1 de abril, Rugova fue desautorizado por los miembros de su gobierno, tras haber aparecido días antes en público saludando al presidente yugoslavo y firmando un alegato conjunto opuesto a los ataques de la OTAN. Milosevic declaró cinco días después un alto el fuego unilateral y ofreció una negociación con Rugova, propuestas ambas que no fueron tenidas en cuenta por la OTAN, la cual responsabilizó a los serbios del arrasamiento de Priština, la capital de Kosovo. El presidente ruso, Borís Yeltsin, amenazó el 9 de abril con entrar en el conflicto si las fuerzas aliadas invadían territorio serbio, creando así un delicado momento de tensión que quedó resuelto después de matizar la advertencia.
La RFY rompió sus relaciones diplomáticas con Albania el 18 de abril siguiente. Al mismo tiempo que proseguían los bombardeos aliados, especialmente sobre la ciudad de Belgrado, así como la huida masiva de refugiados albano-kosovares, los combates entre el ELK y el Ejército serbio hacían lo propio. Mientras, de otro lado, el enviado especial de Yeltsin a la zona, el ex primer ministro ruso Víktor S. Chernomirdin, buscó desde mediados de ese mes de abril que se iniciaran las conversaciones de paz entre la OTAN y la RFY.

Así, el 6 de mayo la OTAN ofreció a Milosevic un plan de paz apoyado por Rusia, a propuesta del Grupo de los Ocho (denominación del Grupo de los Siete desde que en 1997 se incorporó Rusia) que incluía el final inmediato de la represión contra la población albano-kosovar, la presencia de una fuerza internacional civil y de seguridad bajo el auspicio de la ONU, el retorno de los refugiados, el establecimiento de una administración interina y la negociación del autogobierno de Kosovo, así como la desmilitarización del ELK y el respeto a la integridad y soberanía de la RFY. No obstante, la crisis internacional se agudizó cuando al día siguiente la OTAN bombardeó por error la Embajada de China en Belgrado, con lo que ese país asiático, miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, se vio directamente involucrado en el conflicto. Rusia y China hicieron frente común en las negociaciones y exigieron que éstas se retomaran sólo tras el alto un alto el fuego de la OTAN.
El 27 de mayo el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia, con sede en La Haya (Países Bajos), dictó una orden de detención contra Milosevic y cuatro de sus principales colaboradores (entre los que se encontraba el presidente de Serbia, Milan Milutinovic) con vistas a su procesamiento, que les acusaba de haber cometido durante los primeros cuatro meses de 1999 crímenes contra la humanidad y violación de las leyes de guerra en la provincia de Kosovo. Al día siguiente Milosevic aceptó como base de un acuerdo de paz el plan propuesto por el Grupo de los Ocho y, tras entrevistarse en Belgrado con Chernomirdin y con el representante de la UE (el presidente de Finlandia, Martti Ahtisaari), el 3 de junio presentó el contenido de las negociaciones ante el Parlamento yugoslavo.

Éste aprobó ese día el plan de paz al tiempo que Milosevic cedía ante las propuestas de los mediadores y aceptaba las principales exigencias de la OTAN: cese inmediato de la violencia y de la represión en Kosovo; retirada rápida y verificable de todas las fuerzas armadas de la región; despliegue en Kosovo de fuerzas internacionales civiles y de seguridad bajo la supervisión de la ONU; fuerzas que estarían formadas esencialmente por la OTAN bajo mando y control únicos; establecimiento de una administración provisional para Kosovo decidida por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, bajo la cual el pueblo de Kosovo podría disfrutar de una autonomía sustancial en el seno de la RFY; tras la retirada militar yugoslava, un número convenido de personal yugoslavo sería autorizado a regresar; retorno asegurado de todos los refugiados; desarrollo de un proceso político que llevara a una administración propia para Kosovo según los principios de soberanía e integridad territorial de la RFY y de otros estados de la zona, así como el desarme del ELK; comienzo de un plan de estabilización y desarrollo económico de la región en crisis; las actividades militares de la OTAN finalizarían cuando se aceptasen los principios anteriores, especialmente cuando diese comienzo la retirada verificable de las tropas yugoslavas de Kosovo.


jueves, 27 de diciembre de 2012

EL LABERINTO DE LOS BALCANES

Tras la segunda guerra mundial y entre las diversas reformas económicas que fueron impulsadas al interior de los países de Europa oriental, la experiencia de Yugoslavia fue pionera. Por propia iniciativa de Josip Broz "Tito", padre tutelar del Estado balcánico, a partir de 1965 fue descentralizado el aparato productivo y la iniciativa privada alcanzó cotas de participación nunca vistas en un país socialista. Moscú observó las "herejías" con preocupación y, entre el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) y la Liga de los Comunistas Yugoslavos, se cruzaron fuertes acusaciones que llevaron a ambos partidos a la ruptura. De hecho, Tito se negó a ingresar al COMECON -organismo económico que englobaba a todos los países comunistas europeos-, lo mismo que el Pacto de Varsovia, acuerdo similar en materia militar y, siguiendo una línea alternativa, se unió al Movimiento de Países No Alineados. La Yugoslavia socialista y federal de Tito pareció haber dado la respuesta correcta a la tradicional complejidad interna de un Estado plurinacional. Sin embargo, tras la muerte de Tito en 1980, el nacionalismo yugoslavo se fraccionó en diversos nacionalismos regionales, todos ellos teñidos de viejas rivalidades étnicas y confesionales. Finalmente, Yugoslavia saltó por los aires, con la misma carga de violencia que habían manifestado las viejas guerras balcánicas. Miles de muertos en espantosas "limpiezas étnicas" demostraron que los Balcanes seguían siendo, como antes de la Primera Guerra Mundial, "el polvorín de Europa". Yugoslavia se astilló en varios países sucesores que no eran más que el fruto de ancestrales rivalidades. El entusiasmo inicial que despertaron entre los yugoslavos las reformas políticas y económicas alentadas por Josip Broz "Tito" se convirtió poco a poco en desencanto. La aureola de Padre de la Patria que revestía el viejo líder guerrillero era el factor unificador del país por excelencia. Sin embargo, la inflación y el desempleo corroyeron cada vez más el espíritu patriótico. La pronunciada descentralización de la economía, adaptada a una estructura política federal, generó una serie de fuerzas centrífugas por parte de las distintas nacionalidades, etnias y confesiones que integraban el país balcánico. La primera señal de alarma provino de Kosovo, donde en noviembre de 1968 estalla la protesta de la población albanesa que, junto con numerosas reivindicaciones, también levantaba las banderas del Islam y aspiraba a separarse de Yugoslavia e integrarse a la vecina Albania, entonces gobernada por un régimen también comunista. Tito no dudó en apelar a la mano dura para reprimir el movimiento secesionista. Un patriotismo exacerbado En 1971, fue Croacia quien alzó la voz. Para los croatas, Yugoslavia estaba gobernada por los serbios, sus tradicionales enemigos. El movimiento estudiantil, bajo el liderazgo de profesores universitarios e intelectuales de prestigio, salió a la calle y acusó a Belgrado de imponer el idioma serbio por encima del croata y exigió reformas nacionalistas en los planes de estudio de la historia croata. La sección croata de la Liga de Comunistas, partido único que dirigía el país, se separó del Comité Central presidido por Tito y reclamó la redacción de una Constitución propia, que preveía la posibilidad de una "independencia nacional" a través de un referéndum, y también el uso de una moneda propia. Dado que los ingresos de Yugoslavia dependían en gran medida del turismo y uno de los principales sitios visitados era la costa dálmata, la separación de Croacia hubiera implicado un fuerte golpe a la economía yugoslava. Por su parte, Eslovenia también se sintió llamada a reivindicar sus aspiraciones: la construcción de una autopista que uniera a Ljubljana, la capital eslovena, con la frontera italiana, país de donde provenía la mayor parte del turismo de la región. Las autoridades federales de Yugoslavia, por decisión de la Liga de Comunistas, estaban empeñadas en derivar el grueso de los ingresos turísticos hacia las regiones más deprimidas (Macedonia y Kosovo). Los croatas, serbios y eslovenos vivían esta política como un favoritismo injustificado. Tras la muerte de Tito (mayo 1980), estas tensiones se manifestaron con toda su intensidad. La hegemonía serbia En principio, la República Federativa Socialista de Yugoslavia estaba articulada en seis repúblicas y dos provincias autónomas: República Socialista de Bosnia-Herzegovina (capital: Sarajevo) República Socialista de Croacia (capital: Zagreb) República Socialista de Eslovenia (capital: Ljubljana) República Socialista de Macedonia (capital: Skopje) República Socialista de Montenegro (capital: Titograd) República Socialista de Serbia (capital: Belgrado) Provincia Socialista Autónoma de Kosovo (capital: Pristina) Provincia Socialista Autónoma de Vojvodina (capital: Novi Sad) La escena yugoslava se complica con el desarrollo de movimientos separatistas. Hacia 1990, las repúblicas de Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina y Macedonia comenzaron a presionar por una nueva estructura federal de Yugoslavia que cumpliera sus deseos de autonomía. Slobodan Milosevic (1941-2006), quien se había convertido en líder del Partido Comunista de Serbia en 1987 y había logrado mantenerse en el poder al exaltar el nacionalismo serbio, rechazó estos intentos. Declaró que estas repúblicas sólo podían ser independientes si se establecían acuerdos fronterizos en beneficio de las minorías serbias residentes que no querían vivir fuera de los límites de un gran Estado serbio. En 1981 la población serbia constituía el 11,6% de la población de Croacia y el 32% de Bosnia-Herzegovina. Para mayo de 1991 estalla la crisis institucional, ante la negativa de Serbia y Montenegro de aceptar como presidente de la federación al croata Stjepan Mesic. El 25 de junio, Croacia y Eslovenia declararon la independencia y, en respuesta, el gobierno federal ordena al ejército, dominado por oficiales serbios, que reprimiera a los separatistas. En Eslovenia, el enfrentamiento duró diez días, y termina con la derrota de las fuerzas federales. En cambio, la guerra en Croacia duró 7 meses (julio 1991-enero 1992) y termina con la pérdida de más de un tercio de su territorio, que cayó en manos serbias. Estas secesiones y la declaración de independencia de Macedonia (septiembre 1991), significaron el final de la República Federal Socialista de Yugoslavia. En marzo de 1992, Bosnia-Herzegovina declaraba su independencia, y el 27 de abril del mismo año Serbia y Montenegro, las repúblicas restantes, acordaron unirse y formar la República Federal de Yugoslavia, sucesora legal de la antigua Yugoslavia socialista, admitiendo la independencia de las repúblicas separatistas, las cuales ya habían sido reconocidas internacionalmente. La guerra de Bosnia (1992-1995) Para abril de 1992, Eslovenia, Croacia, Macedonia y Bosnia-Herzegovina fueron reconocidas por la comunidad internacional, en tanto que la República Federal de Yugoslavia no obtuvo tal reconocimiento. En las zonas de Croacia y Bosnia-Herzegovina habitadas mayoritariamente por serbios, comenzaron a establecerse gobiernos autónomos (República de Krajina, República Srpska de Bosnia) apoyados por el régimen de Milosevic y Yugoslavia. A partir de abril de 1992, estalla la guerra en Bosnia-Herzegovina, territorio multiétnico, poblado por grupos serbios, croatas y bosnios musulmanes. Las fuerzas serbias ponen sitio a Sarajevo, la capital de Bosnia, que el régimen de Slobodan Milosevic quería incorporarla a la Gran Serbia, con la consiguiente desaparición del nuevo país. En mayo de 1992, la ONU estableció sanciones económicas y comerciales contra Yugoslavia, pero no detuvo el avance de las fuerzas serbias. Guerra civil yugoslava: Guerra de Bosnia (1992-1995) El 11 de julio, las fuerzas serbias atacan la ciudad de Gorazde, ciudad ubicada al este de Sarajevo y controlada por los musulmanes; este hecho significó el inicio de la campaña de "limpieza étnica" realizada por los serbios en contra de sus enemigos. Miles de personas fueron asesinadas o expulsadas de sus hogares y enviadas a campos de concentración. A pesar de los esfuerzos de la ONU por detener la guerra de exterminio, las fuerzas serbias siguieron conquistando territorio en Bosnia, en una desigual lucha contra las fuerzas croatas y musulmanas que disponían de armamento ligero. Sin embargo, la situación comienza a cambiar a partir de 1994, cuando Milosevic empezó a ceder agobiado por las fuertes sanciones internacionales. En marzo de 1995, croatas y bosnios formaron la Federación Croata-Musulmana, el cual logró importantes éxitos militares. En represalia, los serbios atacaron las zonas de seguridad controladas por la ONU, donde se produjeron grandes masacres contra la población civil (Srebrenica, julio 1995). Ante la urgencia de encontrar una solución inmediata, la comunidad internacional promovió un tratado de paz. Así, el 21 de noviembre de 1995 se firmaron los Acuerdos de Dayton (Estados Unidos) entre los líderes de Serbia, Bosnia-Herzegovina y Croacia. En tales acuerdos se decidió la división de Bosnia-Herzegovina en dos entidades: una Federación Croata-Musulmana y una República Serbia de Bosnia. Al principio, este acuerdo fue supervisado por 60.000 soldados de la OTAN, siendo 20 mil de ellos estadounidenses. Bajo la tutela de fuerzas de seguridad de la OTAN y observadores internacionales de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación de Europa), se celebraron varias elecciones a nivel local y federal. Sin embargo, las tensiones étnicas no han desaparecido del todo. Varios militares serbios y croatas han sido arrestados como criminales de guerra y enviados a La Haya para ser juzgados por el Tribunal Penal Internacional de la ONU para la Antigua Yugoslavia, entre ellos Radovan Karadzic (líder de los serbo-bosnios, capturado en 2008) y el general Ratko Mladic (capturado el 2011). La guerra de Kosovo Después de los Acuerdos de Dayton, los conflictos étnicos resurgen en Kosovo. Territorio habitado por habitantes de lengua albanesa, se levantan en armas contra Serbia en 1997, formando el Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) el cual inicia la lucha con el objetivo de lograr la independencia de la provincia. Las represalias de Serbia fueron violentas y provocaron que 700.000 kosovares huyeran hacia los países vecinos (verano 1998). Estados Unidos y los países del "Grupo de Contacto" (Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Rusia) presionaron a ambas partes para que negociaran un acuerdo que otorgara a Kosovo la autonomía al interior de Serbia, sin llegar a la independencia. En la primavera de 1999, el Grupo de Contacto intentó imponer un plan de paz, pero Slobodan Milosevic, presidente de Yugoslavia desde 1997 lo rechaza, proclamando que su gobierno tiene el derecho soberano de defenderse contra las guerrillas del ELK y afirmando que nunca aceptaría la vigilancia de fuerzas internacionales en Kosovo. Cuando se intensifica la represión serbia contra el ELK y la población civil, la OTAN inicia los ataques aéreos contra Yugoslavia (marzo 1999). Miles de refugiados salen de Kosovo hacia las vecinas Albania y Macedonia, denunciando la campaña de limpieza étnica lanzada por el gobierno de Serbia. Después de once semanas de bombardeo intensivo contra objetivos militares y civiles de Yugoslavia, Milosevic se rinde (junio 1999) y acepta las condiciones de paz de la OTAN: las fuerzas federales yugoslavas fueron obligadas a retirarse de Kosovo, al tiempo que la OTAN desplegaba en la zona una fuerza multinacional de 50.000 efectivos. A fines de 1999 regresan los refugiados albaneses a Kosovo, iniciándose una serie de represalias contra los serbios residentes, expulsando a 100 mil de ellos del territorio, considerado la cuna de la nación serbia. Después de su derrota, Milosevic siguió ocupando el cargo de presidente de Yugoslavia, pero se vio obligado a convocar elecciones, perdiéndolas en septiembre de 2000 ante Vojislav Kostunica, líder opositor. Pero cuando Milosevic intentó invalidar los resultados de las elecciones, una revuelta popular en Belgrado lo obligó a dimitir (octubre 2000). Más tarde comparecería ante el Tribunal Penal Internacional de la ONU para la Antigua Yugoslavia, que le juzgó por crímenes de guerra y contra la humanidad, pero no fue condenado ya que muere en prisión en marzo de 2006. Epílogo Desde el fin de las guerras en Yugoslavia, los diversos Estados sucesores de la antigua federación siguieron diferentes rumbos: Los Estados sucesores de la Antigua Yugoslavia Eslovenia ha desarrollado un estable sistema democrático, de tal manera que pudo incorporarse a la Unión Europea y a la OTAN en 2004. Croacia se ha estabilizado institucionalmente tras la muerte de Franjo Tudjman, líder independentista del país en 1999. Ingresará a la Unión Europea a partir de 2013. Bosnia-Herzegovina ha realizado significativos progresos en el camino de la democracia y la reconciliación entre musulmanes, serbios y croatas. Macedonia ha padecido violentos enfrentamientos en 2001 entre el gobierno y el grupo étnico albanés, que constituye el 23% de la población. Los albaneses reclamaban derechos lingüísticos, empleos públicos y cambios constitucionales en su favor. Al terminar los enfrentamientos, la OTAN envió fuerzas militares para salvaguardar la paz y celebrar elecciones democráticas. Serbia y Montenegro se mantuvieron unidas hasta mayo de 2006, cuando la mayoría de los habitantes de Montenegro votaron en un referéndum por su independencia de Serbia. Kosovo sigue dominado por las tensiones étnicas y bajo un protectorado internacional de la OTAN. En febrero de 2008 proclama su independencia, pero es reconocida parcialmente por la comunidad internacional.