Las bombas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki a principios de agosto de 1945 fueron desarrolladas en el laboratorio de Los Álamos (Nuevo México), creado para este fin a principios de 1943.
El Proyecto Manhattan, financiado con el 2% del PIB norteamericano, logró su objetivo en poco más de dos años: la primera explosión nuclear tuvo lugar el 16 de julio de 1945, en el desierto de Nuevo México.
Los dos explosivos nucleares para la bomba eran el uranio-235, obtenido en las enormes instalaciones de difusión gaseosa de Oak Ridge (Tennessee), y el plutonio-239, obtenido en los reactores de producción de Hanford (estado de Washington). Debido a las propiedades físicas del uranio-235, el diseño de la bomba fue relativamente fácil. Estaba basado en el cañón (se dispara dentro de un tubo una masa del explosivo nuclear contra otra, para así alcanzar la masa crítica y producir la detonación).
Al principio se creyó que el diseño basado en el cañón serviría también
para "ensamblar" la bomba de plutonio, pero el trabajo de Emilio Segre (premio Nobel en 1959 y discípulo de Fermi) sobre la fisión espontánea del plutonio estableció que, antes de que las dos masas de éste se juntaran, se produciría una predetonación muy poco eficiente.
En la madrugada del 16 de julio de 1945, instantes después de la explosión, que tuvo lugar en la Jornada del Muerto, un desierto distante u nos 2 00 k ilómetros de Alamogordo (Nuevo México), Bainbridge felicitó a Oppenheimer y a los otros testigos presentes; acto seguido, les dijo: "Ahora somos todos unos hijos de puta". Oppenheimer comentaría más tarde que esa fue la observación más profunda de las que se habían hecho justo después de la explosión.
El primer blanco elegido fue Hiroshima. La ciudad no había sido bombardeada antes, así que era un buen lugar para notar los efectos de la bomba. Además, era la sede de una base militar. El Enola Gay, un bombardero B-29 pilotado por el coronel Paul Tibbets, sobrevolaba Hiroshima a unos 9,5 km de altura cuando liberó la bomba Little Boy, que explotó en el aire, a unos 600 metros del suelo.
"A las 8:14 era un día soleado, a las 8:15 era un infierno", describe en un documental del canal Discovery Kathleen Sullivan, directora de Hibakusha Stories, una organización que recopila testimonios de sobrevivientes de las bombas.
El mecanismo interno de Little Boy funcionaba como una pistola: disparaba una pieza de Uranio 235 contra otra del mismo material.
Al chocar, los núcleos de los átomos que las componían se fraccionaron en un proceso llamado fisión. Esa fisión de los núcleos ocurre de manera consecutiva, generando una reacción en cadena en la que se libera energía y finalmente desata la explosión. Little Boy llevaba una carga de 64 kilos de Uranio 235, de los que se calcula que solo se fisionó cerca del 1,4%.
Aún así, la explosión tuvo la fuerza equivalente a 15.000 toneladas de TNT. Como referencia, tan solo un kilo de TNT puede ser suficiente para destruir un automóvil. La explosión generó una ola de calor de más de 4.000 °C en un radio de aproximadamente 4,5 km.
Se cree que entre 50.000 y 100.000 personas murieron el día de la explosión. La ciudad quedó devastada en un área de 10 km2. La explosión se sintió a más de 60 km de distancia. Dos tercios de los edificios de la ciudad, unos 60.000, quedaron reducidos a escombros. El intenso calor produjo incendios que durante tres días devoraron un área de 7 kilómetros alrededor de la zona cero.
Nagasaki no estaba en la lista de objetivos prioritarios. Su topografía accidentada y la cercanía de un campo de prisioneros de guerra aliados, la convertían en un blanco secundario. El bombardero Bockscar, un B-29 pilotado por el mayor Charles Sweeney, dejó caer la bomba Fat Man, que explotó a 500 metros sobre el suelo. La bomba Fat Man estaba hecha de Plutonio 239.
La explosión fue más fuerte que la de Hiroshima, pero el terreno montañoso de Nagasaki, ubicada entre dos valles, limitó el área de destrucción. Aún así, se calcula que murieron entre 28.000 y 49.000 personas el día de la explosión. En Nagasaki la bomba destruyó un área de 7,7 km2. Cerca del 40% de la ciudad quedó en ruinas. Escuelas, iglesias, hogares y hospitales se derrumbaron. Fat Man tenía una carga de 6 kilos de plutonio, pero se calcula que solo logró fisionarse 1 kilo. Fue suficiente para liberar una energía equivalente a 21.000 toneladas de TNT.
No existen cifras definitivas de cuántas personas murieron a causa de los bombardeos, ya sea por la explosión inmediata o en los meses siguientes debido a las heridas y los efectos de la radiación. Los cálculos más conservadores estiman que para diciembre de 1945 unas 110.000 personas habían muerto en ambas ciudades.
Otros estudios afirman que la cifra total de víctimas, a finales de ese año, pudo ser más de 210.000.
Una
de las consecuencias más destacables que se percibió en los primeros
enfermos que sobrevivieron al horrible accidente, fue la de lograr el récord de temperatura corporal más alto registrado hasta esa fecha: más de cuarenta grados de fiebre los termómetros de los pacientes. Además, la mayoría de ellos sufrieron lo que se conoce como síndrome de radiaciones,
causado por la exposición inmediata a la radiación, desencadenando
lesiones en la médula ósea, el tubo digestivo o incluso pudiendo llegar a
afectar al cerebro con dosis muy altas de radiación.
A largo plazo, la exposición al ambiente radioactivo provoca lesiones genéticas que se extienden durante varias generaciones y suprime las funciones del sistema inmunitario, de ahí la mayor vulnerabilidad a infecciones y cánceres.
Daños en el medio ambiente
La bomba de Hiroshima poseía 64 kg de uranio enriquecido,
de los cuales solo un kilo se fisionó emitiendo material radiactivo a
largo plazo. Por suerte, si es que se puede considerar tener algo de
suerte en tal desastre, la bomba explotó en el aire a más de 500 metros de altura, disipándose en la atmósfera y disminuyendo las partículas tóxicas que llegaron a la superficie terrestre. Aún así, la destrucción fue prácticamente total alrededor de un kilómetro y medio.
La explosión creó una onda
expansiva que ascendió la temperatura ambiente hasta los 300.000 ºC
provocando potentes incendios y creando grandes corrientes de aire
caliente que devoraron la ciudad. El calor extremo de la
radiación térmica quemó todo en su camino, incluyendo animales, árboles,
edificios y personas.
A su vez, la detonación de la bomba atómica creó un polvo radioactivo que cayó del cielo, llamada la lluvia negra, debido al color que se tiñó el cielo japonés alrededor del lugar de la explosión. Esta lluvia
esparció todos los contaminantes por tierra, mar y aire provocando
daños ambientales devastadores en ecosistemas marinos y terrestres.
Según la Organización Mundial de la Salud, si se usaran a la vez varias armas nucleares se podrían producir alteraciones ambientales y cambios climáticos mundiales.
¿Siguen existiendo bombas atómicas en la actualidad?
En
la actualidad parece, afortunadamente, remota la amenaza de una
catástrofe mundial de tal envergadura. La carrera de las armas nucleares
entre las principales potencias nucleares y un conflicto nuclear de grandes dimensiones es improbable en un futuro previsible.
Sin embargo, las armas nucleares existen todavía y se siguen produciendo,
nueve de los 195 países que hay en el mundo tienen bajo su poder
armamentos nucleares: Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Alemania,
Rusia, China, India, Corea del Norte, Pakistán e Israel. Por ello, no se
ha eliminado aún el peligro potencial de las consecuencias de su
empleo.
Aún así, y desde 1970, se firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear
que restringe la posesión de armas nucleares y forma parte, por tanto,
de los esfuerzos de la comunidad internacional para impedir la
proliferación de armas de destrucción masiva. El tratado constituye un
sistema basado en tres pilares fundamentales: la no-proliferación, el desarme y el uso pacífico de la energía nuclear.
Mientras el pueblo venezolano agoniza, el tirano baila.
Después de jurar el cargo en medio de la pavorosa soledad internacional que siempre termina rodeando a los tiranos, oír a Nicolás Maduro anunciar su plan de medidas para devolver la salud económica a Venezuela suena a broma macabra. Como siempre sucede en la fase terminal de los regímenes autoritarios, el dictador endurece el discurso y extrema la represión por miedo a perder el control sobre su propia población, condenada al hambre, la miseria y el éxodo. Al más puro estilo orwelliano, Maduro culpó a la oposición democrática de practicar sabotajes y socavar la democracia cuando fue el propio régimen el que detuvo arbitrariamente al vicepresidente de la Asamblea Nacional, a modo de advertencia intimidatoria.
No contento con haber vaciado de funciones al Parlamento legítimo salido de las urnas inventándose una Asamblea Nacional Constituyente de adictos al régimen, y no contento con haber intervenido también los tribunales para unificar todos los poderes en su persona, Maduro proclamó teatralmente el fin de su paciencia y la vuelta del radicalismo revolucionario, como si los oprimidos venezolanos hubieran conocido otra cosa desde hace dos décadas.
Prometió el sátrapa bolivariano medidas de gasto para las que carece de fondos, por lo que ha necesitado echarse en brazos de China y Rusia para que le financien un programa de ayudas que mantenga siquiera al pueblo en régimen de subsistencia. Trata así de mantener unas precarias apariencias de formalidad democrática que nadie compra ya, salvo otros autócratas, y alarga su agonía en el poder, que es la agonía de todos los venezolanos.
¿Cuánto aguantará el dictador bolivariano en el poder? Cada día que pasa, cerca de cien venezolanos mueren de hambre, enfermedades o violencia. Cada día que pasa, cerca de mil venezolanos emigra, muchas veces a pie, a países colindantes, huyendo de la miseria y el miedo. La comunidad internacional tiene que actuar, debe actuar, para salvar a la indefensa población de Venezuela de las garras del tirano y su cuadrilla de maleantes.
Nicolás Maduro juró el 10 de enero ante el Tribunal Supremo de Justicia, un organismo de línea oficialista, un nuevo mandato de seis años como presidente. La Asamblea Nacional (Parlamento), de mayoría opositora, declaró a Maduro "usurpador" del poder porque las elecciones que se atribuyó ganador están denunciadas por fraudulentas y fueron desconocidas por buena parte de la comunidad internacional. Por eso el 23 de enero el diputado Juan Guaidó, que el 5 de enero había asumido la presidencia de la Asamblea Nacional, se proclamó presidente interino apoyado en normas constitucionales hasta que se convoque a nuevas elecciones.
¿Qué pasa con los otros poderes del Estado?
En Venezuela hay dos poderes legislativos. Por un lado la Asamblea Nacional, el parlamento tradicional, en el que la oposición es mayoría y del que Juan Guaidó es el presidente de ese cuerpo y la Asamblea Constituyente, un poder legislativo paralelo creado por Maduro en 2017. El Poder Judicial tampoco es independiente. El Tribunal Supremo de Justicia tiene 13 magistrados principales y 21 suplentes elegidos en 2015 por la Asamblea Nacional cuando tenía mayoría chavista. La elección fue durante la noche del 23 de diciembre de 2015 y la oposición y los organismos internacionales lo declararon ilegal. Cuando la Asamblea Nacional asumió con mayoría opositora, el Tribunal Supremo comenzó a emitir sentencias para limitar al legislativo y anular resoluciones.
En marzo el TSJ le otorgó a Maduro el poder para "tomar las medidas civiles, económicas, militares, penales, administrativas, políticas, jurídicas y sociales que estimase pertinentes y necesarias para evitar un estado de conmoción...". y también se atribuyó a sí mismo las funciones constitucionales del Parlamento. Fue entonces que la TSJ creó la Asamblea Nacional Constituyente como organismo paralelo.
¿Quién es Juan Guaidó?
El diputado de 35 años, terminó en ese puesto luego de que otros tres dirigentes con mayor influencia en su partido, Voluntad Popular (VP), fueran sacados del juego político de diferentes formas, todas relacionadas con la persecución chavista. Es ingeniero industrial de la Universidad Católica y su primer cargo político lo asumió en 2011 cuando ocupó un escaño de la Asamblea Nacional siendo posteriormente reelecto. Asumió la presidencia del cuerpo legislativo que es rotativa entre los partidos, y fue entonces que se proclamó presidente de Venezuela. Guaidó pertenece al mismo partido que Leopoldo López, uno de los dirigentes opositores más importantes del país que permanece con prisión domiciliaria.
¿Quién apoya a Guaidó y quién a Maduro?
Estados Unidos fue el primer país en reconocer a Guaidó como presidente legítimo de Venezuela. Guaidó visitó Washington el pasado diciembre y se reunió con funcionarios del Gobierno, en su primer contacto conocido con la Casa Blanca. En el apoyo luego se le sumaron 19 países de la Unión Europea. Se trata de España, Portugal, Alemania, el Reino Unido, Dinamarca, Holanda, Francia, Hungría, Austria, Finlandia, Bélgica, Luxemburgo, República Checa, Letonia, Lituania, Estonia, Polonia, Suecia y Croacia. También se sumó Macedonia. En la región Argentina, Brasil, Perú, Colombia, Chile, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá y Ecuador reconocieron a Guaidó.
¿Y a Maduro? Rusia que acusa a Estados Unidos de querer orquestar un golpe de Estado en Venezuela. También China, que junto a Rusia son los dos principales acreedores de Venezuela. Turquía, Irán, Cuba, Bolivia y Nicaragua son los aliados a Maduro en América Latina. La postura "neutral" es la que mantienen México y Uruguay.
¿Qué hizo Maduro?
Cortó relaciones diplomáticas y políticas con Washington, ordenando el cierre de su embajada y consulados en el país. Además señaló que Donald Trump y sus aliados buscan invadir Venezuela para apropiarse de las riquezas como el petróleo. En ese sentido el dirigente oficialista Adán Chávez, hermano del fallecido presidente Hugo Chávez, dijo que el chavismo está dispuesto a "tomar" los fusiles para defender Venezuela ante una invasión, mientras el líder chavista Diosdado Cabello indicó que cualquier fuerza extranjera será "repelida".
Además Maduro anunció que revisará “integralmente” las relaciones con países europeos luego que éstos le dieron un ultimátum para llamar a elecciones y él hizo caso omiso.
En la región, en una declaración suscrita por la mayoría de los países del Grupo de Lima (Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay y Perú) se abogó por un cambio de gobierno en Venezuela, "sin uso de la fuerza", y se llamó a los militares a desconocer a Maduro y reconocer a Guaidó. En este caso Maduro no anunció represalias. Simplemente comentó: "Este último comunicado verdaderamente es asqueroso, asqueroso y risible, no sabes si reírte, vomitar o hacer las dos cosas (...). Cuando (lo) leí, me dieron ganas de vomitar y me reí a la vez”.
¿Qué puede ocurrir en Venezuela?
Tratando de parar la arremetida de Guaidó, Maduro impulsa ahora adelantar de 2020 a este año las legislativas, apostando a que la oposición pierda el único poder que controla. Mientras, Guaidó ofrece amnistía a los militares intentando volcar la Fuerza Armada, principal sostén de Maduro, que empieza a mostrar fisuras. Y ya tuvo algún resultado.
¿Intervención militar? "Tenemos muchas opciones para Venezuela, incluyendo una posible opción militar si es necesario", dijo el presidente de Estados Unidos Donald Trump. Además el asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, John Bolton, dejó ver por error una frase en su libreta que hace suponer planes de su país de enviar militares a la frontera entre Venezuela y Colombia. Guaidó dio una entrevista a El País y contestó sobre una posible intervención militar: "Como dijo Nelson Mandela, 'el terreno de la lucha no lo decide el oprimido, sino el opresor'.
Buscando una salida pacífica a la crisis, el Grupo Internacional de Contacto (GIC) integrado por la UE y cuatro países latinoamericanos (Bolivia, Costa Rica, Ecuador y Uruguay), anunció una primera reunión hoy jueves en Montevideo con el fin de fomentar un diálogo entre Maduro y Guaidó. Al finalizar la primera reunión, el Grupo de Contacto pidió elecciones “con todas las garantías” en ese país aunque Bolivia no se plegó al planteo.
¿Qué factor hace la situación más complicada?
La Asamblea Nacional pidió el 15 de enero a 46 países que no permitan al gobierno de Maduro disponer del dinero que tiene Venezuela depositados en esos países. La misma petición se hizo a la banca privada de estos países, una lista en la que, además de los 28 de la Unión Europea, destacan Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, Estados Unidos, Bulgaria, Rusia, China, Turquía y Emiratos Árabes.
La Asamblea Nacional Venezolana denunció que Maduro pretendía hacer una transferencia de más de 1.000 millones de dólares a Uruguay desde Portugal. Luego el diputado opositor Carlos Paparoni afirmó que habían logrado impedir el traslado de cerca de 1200 millones de dólares desde el Novo Banco hacia el Banco República y el Bandes Uruguay. En Uruguay tanto el Banco Central como el BROU dijeron desconocer la operación. La Embajada de Venezuela en Lisboa negó la información.
Además el gobierno de Trump dispuso sanciones a Venezuela que buscan impedir que las refinerías estadounidenses paguen en cuentas de PDVSA controladas por el gobierno de Maduro. Los clientes estadounidenses de la estatal venezolana PDVSA están obligados bajo las sanciones a depositar los pagos en cuentas de garantía que aún no se han creado. Los fondos serán controlados por Guaidó. Estados Unidos compra unos 500.000 barriles de crudo venezolano por día.
¿Cuál es el papel de las Fuerzas Armadas en Venezuela?
Los militares ya intentaron derrocar un gobierno democrático en Venezuela. El 4 de febrero de 1992 ocurrió un golpe de Estado contra el entonces presidente, Carlos Andrés Pérez. Un grupo de militares, entre los que se encontraba Hugo Chávez intentó derrocar al presidente, pero no lo logró y fueron detenidos. Estuvieron presos hasta 1996. Fue con este golpe que Chávez comenzó a tomar relevancia en la vida política de Venezuela y luego se convertiría en presidente entre 1999 y 2013.
Chávez, militar, se basó en el apoyo de los militares para lograr su ascenso y los expertos aseguran que esa estrategia es parte del éxito: otorgó más recursos para las Fuerzas Armadas, los hizo ocupar cargos políticos y los mantuvo siempre de su lado. El rol relevante de las Fuerzas Armadas en Venezuela explican también el apoyo a Maduro. ¿Pero por qué Maduro no ordena detener a Guaidó? Hay expertos consultados por la BBC que consideran que Maduro duda del respaldo militar que pueda llegar a tener si da una orden de ese tipo y por eso no la ha dado.
¿Por qué Venezuela está en crisis?
Venezuela está sumida en una profunda crisis económica y social, agravada con una inflación descontrolada y una aguda escasez de alimentos y medicinas que han obligado a centenares de venezolanos a salir de su país en busca de mejores condiciones de vida. Según informes de la ONU, que desconoce Venezuela, 2,3 millones de venezolanos abandonaron el país en los últimos años. Esto equivale al 7 % de la población.
El gobierno quitó cinco ceros a su moneda y creó el bolívar soberano, pero su puesta en circulación no solucionó los problemas de inflación. En noviembre la inflación alcanzó los 1.299.724%. Además, la petrolera PDVSA está en default y su producción de petróleo –la principal riqueza de Venezuela- en caída libre. Estados Unidos, su principal comprador, disminuyó los pedidos y ahora le aplicó sanciones que embargarán la compra de petróleo venezolano a partir del 28 de abril.
¿Cómo está afectada la población?
La falta de alimentos y medicamentos trastorna la vida diaria de los venezolanos, quien también ven racionados servicios como el agua. En los últimos años además según informó el Ministerio de Salud de Venezuela creció la mortalidad infantil y materna y aumentó la cantidad de personas con enfermedades como malaria o difteria. "Esto ya no es vida para nadie", dicen los uruguayos que viven en Venezuela.
Guaidó, convocó para el próximo 14 de febrero a una conferencia sobre asistencia humanitaria para su país, que tendrá lugar en la sede de la Organización de Estados Americanos en Washington. Estados Unidos ya comenzó a enviar paquetes de ayuda humanitaria a Venezuela al igual que otros países. Pero Maduro se ha negado a recibir la ayuda internacional e incluso llamó a rechazar el "show malo y barato" de la oposición cortando la autopista de principal acceso desde Colombia.
El plan, según Guaidó, es reunir la ayuda internacional en "tres centros de acopio" de medicinas y alimentos en los vecinos Colombia y Brasil y en una isla caribeña, y exigir a los militares que dejen entrar esa ayuda. De todas formas la organización Cáritas ya advirtió que la ayuda humanitaria “no resuelve los problemas” de Venezuela sino que “mitiga los impactos sobre la gente más pobre”. Guaidó aclaró que primero se busca abastecer cuatro hospitales durante un mes.
Por otra parte, la organización no gubernamental Foro Penal Venezolano denunció que el número de personas detenidas por razones políticas aumentó a 966, la cifra "más alta en la historia de Venezuela". La mayor cantidad de detenciones se produjo el 23 de enero en el marco de manifestaciones.
En 1915, el Gobierno otomano ordenó la deportación de los armenios, una comunidad cristiana, a los desiertos de Siria. En la persecución que siguió murieron cerca de un millón de personas. Estas son las claves de un genocidio que comenzó hace ahora 100 años.
El contexto. Un imperio en descomposición.
A principios del siglo XX, entre 1,5 y dos millones de armenios habitaban el Imperio Otomano, y algunos miembros de la comunidad gozaban de posiciones respetables en el seno de la Administración —hubo incluso ministros armenios—, en los negocios financieros o como arquitectos de la corte del sultán, pues era notoria su fama de hábiles artesanos (la industria de los platillos de batería a nivel mundial tiene su origen en los armenios de Estambul).
Pero el estado del imperio era deplorable: en los 50 años previos a la Primera Guerra Mundial, los otomanos habían perdido vastas extensiones de su territorio ante las potencias europeas de la época, provocando un éxodo de varios millones de refugiados musulmanes hacia Anatolia, que llevaban consigo el odio a los cristianos que los habían perseguido y expulsado de los Balcanes, Crimea y el Cáucaso, algo que contribuyó al auge de movimientos nacionalistas turco-musulmanes.
La situación económica también era catastrófica, y el Estado Otomano se veía continuamente obligado a hacer concesiones a sus prestamistas: las mismas potencias europeas que lo derrotaban en el campo de batalla. En las provincias de Anatolia Oriental, los armenios eran sometidos al constante pillaje de las tribus kurdas y al maltrato de las autoridades otomanas, por lo que surgieron varias organizaciones como la Federación Revolucionaria Armenia (Dashnak) o el Partido Hunchak, que buscaban un levantamiento general y la intervención de las potencias en su auxilio, en especial de Rusia. La represión de las autoridades otomanas fue brutal y decenas de miles de armenios fueron masacrados en los pogromos de 1891-1896 y 1909.
¿Cómo se llevaron a cabo las deportaciones? Las marchas de la muerte.
La participación otomana en la guerra mundial se abrió con una sonora derrota ante los rusos en el frente del Cáucaso. Pese a que la razón principal fue la desastrosa estrategia de los mandos otomanos, el Gobierno, liderado de facto por un triunvirato de nacionalistas turcos —Enver, Talat y Cemal—, la atribuyó al supuesto apoyo de la población local armenia a las tropas del zar. Al mismo tiempo, se producían levantamientos de los partidos revolucionarios armenios en las localidades de Zeitun y Van, lo que fue utilizado por las autoridades para tachar a toda la población armenia de quintacolumnista.
El 24 de abril de 1915, unos 250 intelectuales y líderes armenios de Estambul fueron detenidos y deportadas a Ankara, donde serían ejecutados. Era el inicio de un plan de limpieza étnica que quedaría plasmado en la Ley de Traslado y Reasentamiento, aprobada el 27 de mayo.
Excepto en Estambul y Esmirna y algunas localidades más pequeñas, que se librarían de las deportaciones por intercesión de las autoridades otomanas, en prácticamente todas las poblaciones se siguió el mismo método: primero se obligó a los armenios a entregar sus armas —a los soldados armenios del Ejército otomano se les reubicó en batallones de trabajo—, después se detuvo y asesinó a los notables; posteriormente se anunció a los armenios que serían deportados. Antes de iniciarse la marcha, los hombres mayores de edad eran separados de mujeres, niños y ancianos y, en la mayor parte de los casos, ejecutados.
La ruta, a través de la estepa de Anatolia y con destino a los desiertos de Siria, se convirtió en verdaderas marchas de la muerte. Sin apenas acceso a comida o agua, diezmados por las enfermedades, miles de armenios murieron por los caminos. Las columnas de deportados eran habitualmente sometidas a las vejaciones de los gendarmes y a los ataques de bandas de kurdos, turcomanos y circasianos, que además de despojarles de sus pertenencias, raptaban a las jóvenes para violarlas o tomarlas como esposas. El sufrimiento era tal, que no pocas mujeres se suicidaron lanzándose junto a sus niños a los ríos o por los precipicios.
Aquellos que lograron llegar hasta Urfa, Alepo o Deir ez-Zor eran prácticamente muertos vivientes: “Vimos a muchos armenios que habían llegado antes que nosotros y se habían convertido en esqueletos —narra uno de los deportados que fueron entrevistados en el libro Survivors, de Donald E. Miller y Lorna Touryan—. Nos rodeaban tantos esqueletos, que parecía que estuviésemos en el infierno. Todos estaban hambrientos y tenían sed, y buscaban caras conocidas que les ayudasen. Nos sentimos terriblemente desesperanzados”.
¿Cuántos armenios murieron? La guerra de las cifras
La cifra de víctimas y deportados continúa siendo hoy motivo de disputa, ya que ambas partes ocultan o utilizan de forma interesada los documentos de la época.
De acuerdo a las autoridades de Armenia, 1,5 millones de armenios perecieron en el genocidio, mientras que los nacionalistas turcos más recalcitrantes los reducen a menos de 300.000.
Según los documentos del ministro de Interior otomano, Talat Pasha, publicados hace siete años, en torno a un millón de armenios fueron deportados, cifra que a grandes rasgos coincide con la ofrecida en la época por las misiones militares y diplomáticas de EE UU (1,1 millones) y Gran Bretaña (1,2 millones) o las facilitadas por la delegación armenia a la Conferencia de París de 1919 (700.000).
En 1916, Arnold J. Toynbee, un historiador británico encargado por su país de documentar las masacres armenias, hablaba de 600.000 muertos, otros tantos supervivientes de las deportaciones —parte de los cuales moriría posteriormente por enfermedades o ataques— y más de medio millón de armenios que habrían escapado a las deportaciones, algunos de ellos convirtiéndose al islam. El embajador estadounidense en Estambul durante la guerra, Henry Morgenthau, coincide con estos cálculos y habla de entre 600.000 y un millón de muertos. El propio Ministerio del Interior Otomano hacía, en 1919, una estimación de 800.000 muertos armenios.
¿Qué ocurrió con los responsables? Operación Venganza
Los Estados vencedores de la contienda mundial forzaron al Imperio Otomano a juzgar, si bien in absentia, a los responsables de las deportaciones de armenios, pero la falta de una legislación penal internacional apropiada y el inicio de la Guerra de Liberación Turca (1919-1922), que expulsó a las fuerzas aliadas de Anatolia y puso fin al Imperio Otomano, hizo que las potencias se desentendiesen de los juicios.
En un congreso de la Federación Revolucionaria Armenia (Dashnak) de 1919, se decidió que, ante la falta de castigo a los responsables —la mayoría de los cuales habían huido del Imperio Otomano—, había que tomarse la justicia por su mano. El exiliado armenio Shahan Natalie, cuya familia había sido asesinada en las masacres otomanas de finales del siglo XIX, fue el encargado de planear la operación de castigo, bautizada Némesis en honor a la diosa griega de la justicia y la venganza. En espacio de tres años, los principales responsables políticos de la penuria de los armenios fueron cayendo bajo las balas de los pistoleros armenios, entre otros, el ministro de Interior Talat Pachá, en Berlín; el Gran Visir Said Halim, en Roma, y el gobernador de Siria, Cemal Pachá en Tbilisi. Enver Pachá, otro de los responsables, moriría luchando contra los soviéticos en Asia Central.
Décadas más tarde, un grupo de descendientes de supervivientes armenios fundó el Ejército Secreto para la Liberación de Armenia (ASALA), organización armada cuyo objetivo era forzar al Gobierno turco a reconocer el genocidio armenio, pagar indemnizaciones a sus víctimas y ceder parte de su territorio a una Gran Armenia. ASALA actuó entre 1975 y 1991, asesinando a 46 personas —en su mayoría, diplomáticos turcos— y cometiendo atentados contra civiles en los aeropuertos de Ankara y París-Orly. En 1975, los militantes armenios atacaron el vehículo de la embajada turca en España, matando a tres personas, y en 1979 colocaron sendas bombas en la sede madrileña de dos aerolíneas.
¿Qué ocurrió con los supervivientes? La diáspora
Al término de la Primera Guerra Mundial, se lanzó una campaña de ayuda internacional a los supervivientes de las deportaciones, y en los años siguientes muchos fueron embarcados con destino a Europa y América. Algunos permanecieron en los territorios que hoy forman Siria y el Líbano, y aquellos que habitaban en el este de Anatolia escaparon a la recién creada Armenia soviética.
Actualmente, unos cinco millones de armenios viven repartidos por el mundo fuera de las fronteras de la República de Armenia, principalmente en Rusia, EE UU y Francia. Entre los representantes más famosos de la diáspora se encuentra el músico francés Charles Aznavour, la cantante estadounidense Cher, los integrantes de la banda System of a Down, la modelo Kim Kardashian o el empresario Kirk Kerkorian, uno de los padres de Las Vegas.
Kerkorian y otros ricos integrantes de la diáspora han sido uno de los pilares económicos de la paupérrima República de Armenia (tres millones de habitantes) a través de sus donaciones y proyectos de cooperación. En general, mantienen una postura de fuerte confrontación con Turquía.
Las implicaciones internacionales
Hasta la fecha, 23 países del mundo han reconocido las matanzas sufridas por los armenios como genocidio, entre ellos, Rusia y la mitad de los socios de la UE. En Latinoamérica, los Parlamentos de Uruguay, Argentina, Bolivia y Venezuela y Chile han hecho lo propio, mientras que en España solo lo han aprobado los Parlamentos autonómicos de Euskadi, Baleares, Navarra y Cataluña.
Otros cuatro países —Grecia, Chipre, Eslovaquia y Suiza— han prohibido la negación del genocidio bajo penas de prisión o multas, algo que trató de imitar Francia en 2012, pero su legislación fue tumbada por el Tribunal Constitucional.
Periódicamente, emisarios turcos y armenios presionan en EE UU para que la Casa Blanca siga la estela de 44 de sus Estados federados, que ya han reconocido el genocidio. Pero por el momento no ha sido así, ya que en Washington no desean enemistarse con un aliado estratégico como es Turquía.
La falta de reconocimiento del genocidio por parte de Ankara es una de las cuestiones que envenenan las relaciones entre Turquía y Armenia, cuyas fronteras permanecen cerradas. Si bien es cierto que en esta falta de entendimiento juega un papel aún más crucial el conflicto de Nagorno-Karabaj, un territorio legalmente perteneciente a Azerbaiyán —aliado turco—y que desde la guerra de 1992-1994 está ocupado por Armenia.
ANEXO
1- Los Tres Pashas llevaron al Imperio Otomano a la Guerra y promulgaron el Genocidio
Los “Tres Pashas” es el nombre que recibe el colectivo formado por Talât Pasha, Gran Visir (el equivalente al Primer Ministro), Enver Pasha, ministro de Guerra, y Djemal Pasha, ministro de la Armada.
El odio de Talât Pasha hacia los armenios venía desde bastante atrás. Su deseo de poder se hizo realidad en 1913 por medio de un golpe de estado. Al año siguiente, el Imperio Otomano entró en la Primera Guerra Mundial y un año más tarde comenzó con el asesinato sistemático de los armenios. Tras la derrota del Imperio en la guerra, los tres huyeron del país. El nuevo gobierno los acusó de ser los únicos responsables de los crímenes contra la humanidad que se vivió en aquella tierra.
2- Todo hombre sano fue ejecutado, el resto de personas fueron expulsados al desierto
Muchos historiadores coinciden en el 24 de abril de 1915 como la fecha de inicio del genocidio. Fue justo ese día cuando hasta 270 líderes de la comunidad armenia fueron expulsados de Constantinopla y trasladados a Ankara.
Una vez ejecutado todo hombre sano del Imperio Otomano, las mujeres, los niños, los enfermos y los ancianos fueron expulsados al desierto condenándolos a morir de hambre y sed.
3- Los armenios no han recibido ninguna compensación al respecto
A pesar de que los otomanos se apoderaron del dinero y las posesiones de los armenios, a día de hoy ninguno de los bienes arrebatados tras la guerra han sido devueltos a su legítimos propietarios. Tampoco la destrucción generalizada y la coacción emocional han sido compensadas de ninguna forma.
Una de las razones por las que no se ha producido ninguna compensación por los crímenes realizados se debe al desmantelamiento que sufrió el Imperio Otomano años después del genocidio. Muchas personas defienden que Turquía debería ser la responsable de pagar las deudas contraídas por el Imperio Otomano, después de todo, todas las tierras y propiedades que los otomanos robaron ahora son de su propiedad.
4- Uno de los primeros seguidores de Hitler fue testigo del genocidio armenio
Max Erwin von Scheubner-Richter era el vicecónsul alemán en Erzerum en el momento en que ocurrió el genocidio armenio. Sorprendentemente, Max condenaba las prácticas del Imperio Otomano en sus escritos describiéndola como una política de aniquilación.
Sin embargo, tras su regreso a Alemania, Max Erwing se involucró activamente con el movimiento nazi, desarrollando una estrecha relación con Hitler. Aunque los registros de sus conversaciones son escasos, es probable que Hitler conociese bien los escritos y experiencias de Scheubner-Richter y las utilizase para llevar a cabo su terrorífica obra.
5- Los Tres Pashas utilizaron la Primera Guerra Mundial como una cortina de humo para el genocidio
El triunvirato que gobernaba el Imperio Otomano en aquel momento deseaba con todas sus fuerzas que el genocidio se llevara a cabo mientras la Primera Guerra mundial todavía estaba en pleno apogeo con el fin de que los gobiernos extranjeros estuvieran entretenidos con sus asuntos y no tuviesen tiempo de prestar ayudas humanitarias.
6- Los genocidios griegos y asirios sucedieron al mismo tiempo
Aunque fueron los armenios quienes sufrieron un mayor número de bajas, convirtiéndolos en el punto central del las atrocidades otomanas, el Imperio también llevó a cabo un horrible genocidio asirio y griego en un intento de erradicar las minorías cristianas de su territorio.
Se estima que el número de muertos asirios alcanza las 300.000 víctimas; el recuento de griegos fallecidos por su parte supera las 750.000 muertes. Algunos historiadores clasifican este tipo de masacres como respuesta a una rebelión pero no como genocidio.
7- Turquía todavía niega que haya ocurrido algún genocidio
Turquía, el estado que sucedió al Imperio Otomano, siempre ha negado rotundamente que los hechos acontecidos desde 1915 formasen parte de un genocidio sistemático armenio. Azerbaiyán es el único otro país cuyo gobierno niega activamente que haya ocurrido un genocidio.
Incluso el gobierno turco ha sido acusado de intentar suprimir el término “genocidio” para referirse a la masacre y en su lugar, el gobierno adoptó una política en la que se le resta importancia a lo sucedido o simplemente se guarda silencio al respecto.
8- Turquía tiene calles y edificios públicos con los nombres de los perpetradores del genocidio
La negación del genocidio ha tenido tanto éxito que muchos políticos otomanos que ayudaron con el proceso de liquidación se recuerdan favorablemente en partes de Turquía. Los Tres Pashas mismos dan sus nombres a bulevares, avenidas, carreteras y districtos municipales. Inluso tienen escuelas que llevan su nombre.
8- ISIS es culpable de destruir la Iglesia conmemorativa del genocidio armenio en Deir ez-Zor
La construcción de la Iglesia conmemorativa del genocidio armenio llegó a su fin en noviembre de 1990 y fue consagrada el 4 de mayo de 1991. Para los armenios se trataba de un importante lugar de peregrinación en el que congregarse cada 24 de abril para conmemorar el inicio del genocidio.
Deir ez-Zor, es un lugar muy significativo para los armenios ya que fue el lugar al que llegaron después de su andadura por el desierto. La ubicación exacta de la iglesia pertenece al lugar donde una vez existió el campo de concentración que acabó con la vida de los armenios que lograron sobrevivir a la caminata del desierto.
10- La Federación Revolucionaria Armenia tomó medidas de represalia
Conocida como Operación Némesis, entre 1920 y 1922, la Federación Revolucionaria Armenia asesinó a siete importantes funcionarios otomanos y azerbaiyanos responsables del genocidio. Djemal Pasha y Talât Pasha, dos de los componentes del grupo conocido como los Tres Pashas, también fueron asesinados por la ARF.
La Federación Revolucionaria Armenia localizó y abatió a tiros a Djemal Pasha en Tiflis. Talat Pasha por su parte fue asesinado por Soghomon Tehlirian en Berlín el 15 de marzo de 1921. Tehlirian fue absuelto de la acusación recibida por asesinato. Su defensa argumentó con éxito que aunque había matado a Talât Pacha, la prueba del genocidio armenio había afectado a su estado mental. Tehlirian declaró ante el juez: “No me considero culpable porque mi conciencia es clara… He matado a un hombre pero no soy un asesino.”